El suicidio, la infelicidad, la obesidad y la falta de destrezas sociales y académicas se han convertido en características demasiado comunes de la infancia en los países de ingresos altos, según el último informe publicado por la Oficina de Investigación de UNICEF-Innocenti.

Esta nueva edición de los informes Report Card de UNICEF –que llevan 20 años publicándose- utiliza datos nacionales comparables para clasificar a los países de la UE y la OCDE en materia de bienestar de la infancia. El informe Report Card-16. Mundos de influencia: ¿Cuáles son los determinantes del bienestar infantil en los países ricos? utiliza datos anteriores a la pandemia de COVID-19 y presenta una clasificación de acuerdo con la salud mental y física de los niños y el conjunto de destrezas académicas y sociales. Según estos indicadores, los Países Bajos, Dinamarca y Noruega son los tres mejores lugares para ser niño entre los países ricos.

“Muchos de los países más ricos del mundo tienen los recursos necesarios para brindar una buena infancia a todos los niños y, sin embargo, les están fallando”, ha asegurado Gunilla Olsson, directora de UNICEF-Innocenti.

Hallazgos clave del informe Report-Card-16 en España:

España ocupa el puesto 6 en bienestar de la infancia (sobre un total de 38 países), sumando las 3 variables de bienestar mental, bienestar físico y destrezas, aunque también preocupan los efectos de la COV-19: “Este informe demuestra que ya antes de la pandemia, en los países más ricos del mundo, la vida cotidiana de millones de niños y niñas estaba muy alejada de lo que podríamos considerar una infancia feliz. España no es una excepción, y aquí también prevemos que la situación empeorará debido a los efectos de la pandemia y de las medidas de contención”, ha explicado Javier Martos, director ejecutivo de UNICEF España. Entre los resultados de nuestro país recogidos en el informe, destacan:

Bienestar físico: Es donde España obtiene su peor dato (puesto 23). 1 de cada 3 niños y niñas en España –el 34%- de entre 5 y 19 años tiene sobrepeso u obesidad. “Esto nos preocupa especialmente”, ha asegurado Javier Martos. “No solo por lo estrictamente físico, sino porque la obesidad se relaciona también con un peor rendimiento escolar y con trastornos de autoestima. Desde UNICEF proponemos mejorar la sensibilización a niños y familias, construir entornos de alimentación sanos, respetar las horas de sueño y promover la reformulación de los productos con ingredientes más sanos”. 

Salud mental: España ocupa la 3ª posición del ranking. El 81,7% de los adolescentes de 15 años se sienten muy satisfechos con sus vidas, seis puntos por encima de la media (75,7%). La tasa de suicidio en España es del 2,6% entre adolescentes y jóvenes de entre 15 y 19 años por cada 100.000 niños, de las más bajas de Europa (la media en el informe se sitúa en 6,5%). Una de las variables que más influye en el nivel de bienestar mental es el alto grado de apoyo de las familias a los jóvenes de 15 años.

Destrezas: El desarrollo de las destrezas académicas y sociales de los niños y niñas en España también se encuentra en el tercio superior del ranking. 2 de cada 3 adolescentes de 15 años, el 67%, tienen un dominio básico de comprensión lectora y matemáticas. El 81% de los adolescentes de 15 años declara hacer amigos fácilmente (habilidades sociales), lo que pone de manifiesto que los niños y niñas sienten confianza en sus relaciones interpersonales.
El informe también clasifica a los países según sus políticas de apoyo al bienestar infantil incluyendo el contexto (economía, sociedad y medioambiente) y las políticas (sociales, educativas y sanitarias) de infancia y familia. En este sentido, España se sitúa en el puesto 33 de 41 países, cerca de Italia, Bulgaria o EE.UU. Entre los motivos, están los resultados de España en:
Pobreza infantil: el porcentaje de niños y niñas que vive en hogares con ingresos por debajo del 60% de la renta media nacional era del 26,8% en 2018, lo que situaba a España por debajo de Bulgaria y en el grupo de países como México, EE.UU. y Turquía. Una situación que ha empeorado en los últimos años, ya que la última Encuesta de Condiciones de Vida del INE con datos de 2019 sitúa la pobreza en España en el 27,4%.

Conciliación: de los 24 países analizados, una media del 39% de trabajadores encuentran difícil atender a sus responsabilidades familiares. España se sitúa entre los países con jornadas laborales más largas (media superior a las 40 horas semanales).

Educación 0-3: padres y madres de hijos de 0 a 3 años tienen unas necesidades no cubiertas de servicios de escuela infantil en 22 países europeos, siendo España el que tiene un índice más alto, con un 33%.

Hallazgos clave del informe Report-Card-16 a nivel global:

En cuanto a políticas de apoyo al bienestar infantil y otros factores como la economía, la sociedad y el medio ambiente, el informe revela que, de media, los países gastan menos del 3% de su PIB en políticas para la familia y la infancia. Noruega, Islandia y Finlandia son los mejor posicionados. De los resultados globales del informe, destacan:

Salud mental: en la mayoría de países, menos de 4 de cada 5 niños dicen estar satisfechos con su vida. Turquía tiene la tasa más baja en este indicador (53%), seguida de Japón y Reino Unido. Lituania tiene la tasa más alta de suicidio adolescente, una de las principales causas de muerte entre los jóvenes de 15 a 19 años en los países ricos, seguido de Nueva Zelanda y Estonia.

Bienestar físico: las tasas de obesidad y sobrepeso entre los niños han aumentado en los últimos años. Aproximadamente 1 de cada 3 niños en todos los países tiene obesidad o sobrepeso, y las tasas en el sur de Europa también están aumentando considerablemente. En más de 1 de cada 4 países ricos la mortalidad infantil sigue por encima de 1/1.000.

Destrezas: de media, el 40% de los niños en todos los países de la OCDE y la UE no tiene nociones básicas de lectura y matemáticas a los 15 años. Los niños en Bulgaria, Rumanía y Chile son los que menos competencias de este tipo presentan. En el otro extremo están Estonia, Irlanda y Finlandia, los mejor posicionados. En la mayoría de países, al menos 1 de cada 5 niños carece de confianza en sus habilidades sociales para hacer nuevos amigos. Los niños de Chile, Japón e Islandia son los que tienen menos confianza en este sentido. El informe también recoge progresos: de media, el 95% de los niños en edad preescolar ya está matriculado en programas de aprendizaje organizado. Además, el número de jóvenes de 15 a 19 años que no estudia, trabaja ni recibe formación ha disminuido en 30 de 37 países. Sin embargo, estos avances tan importantes corren el riesgo de revertirse debido al impacto de la COVID-19.

Debido a la pandemia, durante la primera mitad de este año, la mayoría de países englobados en el informe mantuvieron cerradas sus escuelas durante más de 100 días. El informe concluye que la pérdida de familiares y amigos, la ansiedad, el confinamiento, la falta de apoyo, el cierre de escuelas, el esfuerzo por mantener el equilibrio entre el trabajo y la vida familiar y el acceso deficiente a atención médica (todo ello combinado con el impacto económico derivado de la pandemia) son factores catastróficos para el bienestar de los niños.

Antes del brote de COVID-19, la tasa de pobreza infantil relativa en los 41 países era de media del 20%. Con la caída esperable del PIB durante los dos próximos años en casi todos los países analizados, la pobreza infantil aumentará a menos que los gobiernos tomen medidas correctivas inmediatas.

“En tiempos de crisis y en tiempos de calma, las familias necesitan gobiernos y espacios de trabajo que les brinden apoyo para criar a la próxima generación de ciudadanos felices y saludables”, ha explicado Fayaz King, director ejecutivo adjunto de UNICEF. “Invertir en los niños es invertir directamente en nuestro futuro”.

En base a los resultados del informe y los últimos acontecimientos, UNICEF propone los siguientes pasos para proteger el bienestar de los niños y niñas:

Tomar medidas decisivas para reducir la desigualdad de ingresos y la pobreza y garantizar que todos los niños tienen acceso a los recursos que necesitan.
Abordar rápidamente la falta de servicios de salud mental para niños y adolescentes.
Ampliar las políticas de apoyo familiar para mejorar el equilibrio entre el trabajo y la familia, facilitando el acceso a servicios de cuidado infantil en la primera infancia que sean de alta calidad, flexibles y asequibles.
Incrementar los esfuerzos para proteger a los niños de enfermedades prevenibles y revertir los retrocesos en la vacunación contra el sarampión.
Mejorar las políticas que apoyan a las familias con niños y garantizar que los presupuestos para ello están completamente protegidos de las medidas de austeridad.

 

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