La bruja Circe

Hoy quería hablaros del perdón, hablar de perdonarnos a nosotros mismos. Vivir la vida sin perdonarnos por nuestro fallos, errores, equivocaciones o lo que creemos nosotros que lo son, nos queda una insatisfacción y nos quita autoestima. Estamos demostrando que nos queremos a nosotros mismos lo suficiente. Una persona que se ama sí mismo, que tiene una cierta autoestima, que se respeta, puede vivir bien con otros y pueda amar a otros, lo demás son dependencias y la dependencia no es amor, la dependencia es una patología, es una inmadurez. Me asombra cuando oigo decir, no puedo vivir sin esa persona, estás en un error, sin quien no puedes vivir es sin ti misma. Deja atrás lo que hicieran tus padres, la sociedad o el mundo, lo único que vas a llevar contigo es lo que te has hecho a ti misma.

Si alguien te hiere, te hace daño un momento, si tu no te perdonas, por haberte puesto en riesgo o por no haberte defendido o por sentir vergüenza, te haces daño cada día.

Escribe sobre un papel todas las cosas que te sigan haciendo daño, porque esas cosas no están perdonadas. Céntrate en ti, no escribas mi padre se llevaba mal conmigo, escribe, no me perdono haberme llevado mal con mi padre por ejemplo o no me perdono por permitir que me maltrataran. Cuenta cuántos son y coge una patata por cada uno de esos problemas que permanecen ahí todavía. Ponlas en una mochila y cárgala todo el día, en pie sentado o en la cama verás que se convierte en tu eje, cambian tu vida, tus movimientos y tu rendimiento. Sucede igual con todas estas cosas que no nos perdonamos. Debemos aceptar que hicimos lo que podíamos con lo que teníamos en ese momento, no nos quita responsabilidad, ni la reparación, pero no podemos cambiar el pasado, tuvimos que vivir ese daño, da igual quién lo hizo el caso es que te daña cada día. Perdónate y aprovecha las experiencias, para que te enriquezcan, te den sabiduría y humildad y te puedan ser útiles, y quítate la mochila.

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