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Se trata de la única torre no desmochada del casco histórico cacereño.

El Ministerio de Defensa espera abrir al turismo la torre del cacereño Palacio de las Cigüeñas antes de que acabe este año.

El Consorcio Cáceres Ciudad Histórica firmó un convenio de colaboración con el Ministerio de Defensa para la “apertura al uso turístico de la Torre del Palacio de las Cigüeñas”, aprobado en su día por todas las partes, y que cuenta con casi 50.000 euros para su adecuación.

“Se trata de una pequeña obra de accesibilidad, porque existe un acceso público pero queremos abrir otro diferente; mejorando la seguridad tanto de la escalera de acceso, como del mirador de la torre, que ofrece unas vistas espectaculares. No será una obra que lleve mucho tiempo, pero es necesaria”, ha explicado José Antonio Estévez, técnico del consorcio.

El citado convenio regula el proyecto que define las obras de reforma, la tramitación y ejecución de las mismas, así como la explotación posterior como destino turístico de la torre del Palacio de las Cigüeñas, con un régimen asumible al de otros destinos ya vigentes en la ciudad, como la Torre de Bujaco, la oficina de turismo de la calle Tiendas y el centro de Divulgación de la Semana Santa.

El proyecto de adecuación y acondicionamiento de las instalaciones de la torre de las Cigüeñas cuenta con un presupuesto de 49.998 euros, IVA incluido, asumido por el Consorcio Cáceres Ciudad Histórica. El Ayuntamiento se encargará de los costes de funcionamiento y mantenimiento del espacio.

Según confirmó la alcaldesa de Cáceres, Elena Nevado, en su momento, con esta apertura se dará un “salto cualitativo en la oferta turística de Cáceres, puesto que tanto la estética como la situación estratégica hacen de la Torre del Palacio de las Cigüeñas un lugar único para conocer nuestra historia y contemplar desde una vista privilegiado la Ciudad Monumental”.

Desafío a la Corona

Todas las torres de Cáceres están desmochadas por orden de los Reyes Católicos; orden que fue dada en 1476. El motivo: evitar que ningún señor feudal se atreviera a desafiar a la Corona, amparándose en sus seguras murallas.

Sólo se perdonó una torre, la del capitán Diego Fernández de Cáceres y Ovando, por su amistad y vasallaje a los reyes. Hoy es la denominada Casa de las Cigüeñas, sede del Gobierno Militar, en la plaza de San Mateo.

La alta Torre de las Cigüeñas es una de las que se harán visitables para el deleite de cacereños y forasteros.