Tres palabras: ‘trip to Extremadura’ (viaje a Extremadura). Basta con insertarlas en la caja del buscador más popular de la red, para observar diversas entradas (entre opiniones y publicaciones) de los diferentes recursos turísticos que ofrecen las ciudades y municipios que pueblan y enriquecen la región extremeña y, en concreto, la provincia cacereña.

Internet y las redes sociales, la comercialización online y la web 2.0 han abierto un escenario de nuevas oportunidades para la industria turística. Ahora que el Observatorio de Turismo de Extremadura ha comenzado a funcionar (desde el pasado verano) —un instrumento muy demandado por los empresarios que se dedican al negocio del turismo en la región— no estaría de más que se analizara el impacto que supone para diversas zonas extremeñas las publicaciones de artículos, reportajes, etc, que se producen tanto dentro como fuera de la frontera.

Qué es lo que ‘venden’ los ‘observadores’ extranjeros que llegan hasta Cáceres y luego plasman sus sensaciones en la prensa internacional; qué es lo que más atrae; de qué se habla, cuando se habla de Cáceres, fuera de Cáceres… Lo que más llama la atención es que Extremadura, una tierra de contrastes, sigue siendo aun bastante desconocido para el turismo. Sobre todo determinadas zonas, más allá de las bondades del patrimonio de la Roma Imperial de Mérida y de los ya internacionales y populares cerezos en flor del Valle del Jerte. Sorprende que aun sorprenda a determinados autores que Extremadura sea, por ejemplo, la cuna de conquistadores como Hernán Cortés y Francisco de Pizarro…

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Sin turistas británicos

Si el turista alemán es muy visible en la región, (los alemanes gastaron más de 30 millones de euros en Extremadura durante 2012, lo que se traduce en un aumento del gasto turístico del 63% con respecto al año anterior, según datos del Gobierno autonómico) el británico parece no tener constancia de esta tierra.

Este verano, el diario británico The Guardian publicó un extenso reportaje sobre la zona norte de Cáceres, bajo el título: ‘Cycling (with knobs on) in Extremadura, Spain’. Es un buen ejemplo a tener en cuenta para comprender las fortalezas y debilidades del turismo de interior en la región. Su autor, Patrick Collinson, comienza el artículo aseverando: “Hay varias razones por las que Extremadura es la zona de España menos visitada por los británicos”. No solo porque esté lejos de la playa, prosigue el autor que afirma que sus amigos madrileños siempre le recomiendan rutas por Toledo y Segovia, “quizás Cuenca; pero una ruta en bicicleta por Extremadura, con los calores del verano…

“Te adentras —me aseguran— hacia el camino sin salida de España”. Collinson termina convenciendo a un colega para que le acompañe en su ruta ciclista por Extremadura, partiendo desde Oropesa (Castilla La Mancha). Su primera parada es en el parador de Jarandilla de la Vera —“son los mejores paradores de toda la cadena”— donde el autor se sorprende de los precios “tan bajos” con los que se encuentra: una cena por menos de 20 libras por cabeza, una copa de vino por menos de 3 libras. Estar lejos del circuito turístico hace que sus precios se adecuen a los visitantes españoles, y no a los del norte de Europa” argumenta Collinson. Al día siguiente, se dirigen a Plasencia (60 kilómetros de ruta en bicicleta); una ruta “llena de laderas y gargantas”. “Plasencia es una revelación” —exclama— “incluso con los millones de visitantes que recibe al año España” parece que todavía hay lugares por descubrir. Collinson se refiere a Plasencia como “una ciudad amurallada, que vive del comercio, casi intacta aun por el turismo; con un animado mercado en su plaza mayor y el parador más imponente”.

Dos días después, el colaborador de The Guardian viaja a Trujillo y describe su popular plaza mayor: “Es sobrecogedora, comparable a la piazza del Campo en Siena, aunque prácticamente desierta”. Su siguiente parada la realiza en Cáceres, de la que resalta que “es un enclave único de la UNESCO; y [todo nuestro viaje] transcurre sin encontrarnos a casi ningún turista británico” asegura el autor, que reconoce que se cruzaron con una pareja de ingleses —aficionados a la ornitología— que se dirigían al Parque Nacional de Monfragüe.

No todo son alabanzas, pero casi. The Guardian recoge las palabras del autor sobre el castillo árabe de Trujillo, del que asegura que “luce casi abandonado”. La visita es casi un regalo, “pues la entrada solo cuesta 1,40 euros”. La fascinación de Collinson se puede trasladar a otro artículo publicado por la prestigiosa revista ‘Traveller’ de Conde Nast (editora, por ejemplo, de ‘Vanity Fair’). Bajo el título ‘Secret Spain: Cáceres’ (La España secreta: Cáceres), su autor (Paul Richardson) comienza su reportaje aseverando: “extraño e ilógico, pero Cáceres, una de las capitales de Extremadura, es un lugar ampliamente desconocido…”.

Hace apenas unos meses, la sección de viajes del New York Times también se refería a la desconocida e intacta parte antigua de la ciudad de Cáceres, en un reportaje sobre los problemas económicos que atraviesa la red de Paradores de España.

Otros ejemplos

Estos tres ejemplos, son solo una mínima parte de lo que parece obvio: pese a los esfuerzos, todavía queda mucho camino por recorrer en el ámbito de promoción turística en la región extremeña. Para muchos de los turistas extranjeros, España se limita a zonas de playa, Madrid, Barcelona, sangría, tapas y fútbol… Pero Extremadura también puede resultar aún desconocida para los españoles. Así que podemos afirmar que hay muchas posibilidades turísticas de nuestra región que están aún por descubrir. En este sentido, iniciativas como la Ruta de los Descubridores (un itinerario turístico que recorre Extremadura siguiendo los pasos de figuras históricas como Hernán Cortes, Francisco Pizarro y Vasco Núñez de Balboa, que ha centrado la visita de dos grupos de periodistas franceses e investigadores mexicanos) son ideas muy acertadas para seguir promocionando Extremadura.

Eduardo Villanueva /

1 COMENTARIO

  1. Extremadura es preciosa tanto por su naturaleza como por sus cuidades. Pero tambien es verdad que es desconocida incluso para muchos españoles, no solo para extranjeros. Se esta haciendo mucho y muy bien para promover el turismo en esta region, y tambien el turismo gastronomico tiene mucho exito. A mi personalmente me gusta mucho esta tierra y vamos a menudo por alli con mi familia.

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