Jesús Mateos Brea, artista gráfico
¿Recuerdas la primera vez que escuchaste hablar de Avuelapluma?
Claro, al mudarme a vivir a Cáceres, en 2008. Estaba físicamente en muchos lugares de Cáceres, recuerdo encontrarlo y leerlo tomando un café en La Traviata.
Hace 20 años, el periódico y el arte urbano se movían en círculos distintos a los actuales. ¿Cómo describirías el ecosistema creativo de aquel entonces?
Hace 20 años yo tenía 23, en aquel momento el ecosistema creativo para mí casi se ceñía a todo lo que estaba vinculado al grafiti. Podrías pensar que era un círculo pequeño, pero no era así. Sin redes sociales, la vida consistía en viajar de un lado a otro, pintar con los escritores locales, pasar las noches haciendo bocetos en los blackbooks de los compañeros, cartearte… era realmente divertido y emocionante, vivías muchas aventuras.
¿Cómo ha madurado tu técnica y tu mensaje en estas dos décadas de trayectoria profesional?
Creo que mi trabajo ha ido madurando de la misma manera que lo he hecho yo y que lo está haciendo el muralismo en general. Ahora soy más consciente de mí mismo y de lo que implica colocar un trabajo en la calle. Intento que el contenido, el mensaje, el trabajo con la luz, con los colores y la relación con el entorno donde se enmarca el mural doten al trabajo de un valor artístico más profundo que trascienda ese efecto “guau” que puede darse meramente por ser un trabajo de grandes dimensiones.
Estamos regalando a las máquinas aquello que más humano nos hace, la creatividad
¿Cómo valoras la transformación estética y cultural de Cáceres en este tiempo?
Siempre tuve la impresión de que Cáceres estaba envuelta en un ambiente cultural y artístico increíble, muy rico y diferente. Tiene una actividad cultural constante y probablemente de las mejores de la región, pero, después de 20 años, mi impresión es que el circuito cultural ha perdido frescura y está muy encorsetado. Tengo cierta sensación de “día de la marmota”.
Con el auge de la IA y la saturación visual, ¿hacia dónde crees que camina tu sector?
Me da mucha rabia que la IA esté ocupando los espacios creativos casi en primer lugar, los más bonitos y que más enriquecen el alma de los seres humanos. La IA debería ayudarnos a resolver problemas de productividad, trabajos monótonos, aburridos… aquellos que realmente suponen un tedio a nuestra existencia. En lugar de eso estamos regalando a las máquinas aquello que más humano nos hace, la creatividad.
En mi sector la IA no es más que una herramienta con un recorrido muy limitado, por ahora no hay un robot que pueda ir a pintar murales, pero bueno… todo llegará.
Si tuvieras que diseñar una portada o pintar un mural que resumiera estos 20 años, ¿qué elementos no podrían faltar?
Creo que sería una foto de grupo de aquellas personas que estuvieron, las que siguen y las que están ahora preocupadas por hacer llegar la cultura a Cáceres. Cuando vemos un cartel en la calle, con el nombre de un evento, una fecha y un lugar, nos olvidamos que detrás hay muchísimas personas que invierte esfuerzo trabajo, cariño y también dinero si es una iniciativa privada. La cultura tiene cara, no se hace sola.


































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