Paco Palomino. Festival de Alcántara. Atakama.

¿Cómo es retomar un festival tras dos años sin celebrarse y en plena pandemia?

Lo tiene todo. No falta ningún ingrediente. Afrontar con responsabilidad y muchas ganas. No es sencillo, pero bueno, nos apetecía mucho. La verdad es que es todo un reto dirigir el festival.

¿Cómo ha sido el proceso de trabajo con respecto a la programación?

Un trabajo interno de ver obras, críticas, buscar las más acertadas, equilibrando todo y cumpliendo los requisitos… hemos seleccionado las cuatro del programa porque es un festival de solamente 4 días.

Lo que sí tenía claro es que al menos una de las obras fuera extremeña. Hay mucha comedia, hay tragedia, pero sobre todo buen teatro.

¿Por qué es importante traer teatro portugués a un sitio rayano como es Alcántara?

Este año, por culpa de la pandemia, no hemos podido hacerle muchos guiños, pero sí es importante que el país vecino tenga representación. De cara al futuro es importante que su participación sea más amplia.

Con respecto a la participación extremeña ¿cómo está la salud del teatro en la región?

Yo creo que, como siempre, está en crisis, pero al final las compañías producen y trabajan. Ahora es un momento de ilusión, proyectos, mucha gente haciendo teatro de calidad. Soy de carácter optimista y el teatro en Extremadura está muy bien y tiene una calidad extraordinaria. Se está haciendo muy buen trabajo y goza de buena salud.

 El Festival de Alcántara no es solamente ir al conventual a ver una obra, si no que el pueblo respira teatro… ¿me adelantas algo sobre las actividades paralelas?

El festival empieza a las 10:30 de la mañana con el taller infantil que tenemos preparado, ‘El loco Siglo de Oro’, donde los chavales se encargan de su propio vestuario.

 
 
 
 
 
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Además, hay teatro en la piscina y ya, a las 20:30 horas de la tarde, tenemos animación en el mercado, conferencias con Ana Zamora con su visión sobre el teatro clásico.

El teatro no para pero a la 1 de la madrugada hemos incoporado el espacio de la Corredera, que ya cuenta con graderío y donde estrenaremos una obra de arakama ‘Segismundo Encadenado’ así como la colaboración que tenemos con la ONCE ‘Diablos, Brujas y Granujas’, de la compañía ‘La luciérnaga’, que cambiará la mirada del público. 

Es un programa muy completo desde la mañana a la noche.

¿Por qué os habéis lanzado a incorporar La Corredera como espacio escénico?

Nosotros hemos participado muchos años en el Festival de Alcántara y cuando nos pusimos a diseñar consideramos que la parte del Teatro Off debía tener su empaque, con un buen escenario y graderío. Además, es necesario para cumplir con el reglamento de la pandemia. Así, una obra como ‘Diablos, Brujas y Granujas’, se puede celebrar en este festival.

Otro de los puntos fuertes del festival es su apuesta por la inclusión a través de la ONCE

Ese es el objetivo. Firmé el convenio con la entidad en su sede de Madrid y se mostraron muy agradecidos de que el trabajo que llevan realizando desde hace años con varios grupos, que luego es complicado de mostrar.

Es una forma de romper barreras y esteriotipos. Hay que cambiar las miradas. La gente no saldrá igual tras ver este espectáculo. Es una de las apuestas más importantes y de ahí que sea necesario un espacio escénico como el de La Corredera.

Por último, ¿por qué hay que volver a disfrutar del Festivla de Alcántara?

Las frescas noches de verano en Alcántara ¿Qué más se puede vivir? Hay que volver a disfrutar y emocionarse con una buena representación sumado a la belleza de Alcántara.

Si algo nos ha enseñado esta pandemia es lo efímero de la vida. Cuanto más momentos de disfrute tengamos mejor. EL festivla de Alcántara es uno de los momentos.

 

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