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¿Cuál consideras que es el mayor impedimento para que la gente se acerque a la psicología?

El primer paso para acudir al psicólogo es reconocer que existe un conflicto emocional que no siempre es fácilmente identificable.

Así como cuando tenemos una dolencia física sabemos a qué tipo de médico debemos acudir, no ocurre lo mismo con los padecimientos emocionales, de los que no tenemos tanta información.

Vivimos en una sociedad en la que no hay espacio para emociones como la tristeza o la angustia, que aunque forman parte inherente de la condición humana parecen esconderse o ignorarse con la esperanza de que desaparezcan.

En un mundo tecnológico vivimos con la paradoja de que cada vez somos más vulnerables

La herencia de un pasado en el que la figura del psicólogo se entendía como el agente auxiliar de la locura, sigue generando estigma.

Sin embargo, el paradigma actual ha cambiado y la psicoterapia ya no se entiende como un tratamiento exclusivo para personas con problemas mentales, sino que ha adquirido un sentido más amplio y profundo: una herramienta de compresión y escucha que guía a las personas para conducirse en su vida buscando formas con las que sentirse mejor.

El abordaje farmacológico, ¿hasta qué punto es bueno?

Los psicofármacos, pueden ser un apoyo complementario y puntual en un momento de crisis que ayuden a la persona a rebajar el sufrimiento a niveles tolerables.

Excepto en los casos de patología grave (esquizofrenia, bipolaridad, o trastornos límite), el objetivo no es perpetuar su consumo de manera indefinida.

Su efecto revierte exclusivamente en los síntomas, pero no ayuda a tratar la raíz del problema. Haciendo una analogía médica, un antipirético actúa sobre la fiebre (síntoma) pero si no tratamos la causa del mismo (que puede ser un virus, una infección, etc.) al retirar el fármaco, el problema reaparece o se agrava.

De la misma manera ocurre con los problemas emocionales: si solo tratamos los síntomas (como puede ser la tristeza o la angustia) con fármacos (antidepresivos o ansiolíticos) solo conseguimos taponar emociones pero no las estamos tratando.

En este contexto, ¿cómo afectan las nuevas tecnologías?

Nos encontramos en una sociedad privilegiada en la que el desarrollo de las nuevas tecnologías, o los avances de la ciencia nos colocan con facilidad frente a una ilusión de omnipotencia en la que tenemos a nuestro alcance casi todo y de manera inmediata. Pero nuestras emociones no entienden de relojes y al lado del mundo de la rapidez vivimos con la paradoja de que cada vez somos más vulnerables: cualquier fallo, lentitud o tropiezo nos vuelve pacientes con excesiva facilidad.

Desde el punto de vista de la terapia, ¿cuál crees que son las mayores dificultades por superar?

El poder desprendernos de la tendencia a patologizar las emociones, que cierra la vía de comprensión de lo que nos sucede, es el reto de todo terapeuta.

Conseguir transmitir al imaginario colectivo que no todo dolor es enfermo, nos ayuda a tolerar mejor las propias debilidades y flaquezas como la fórmula para sentirnos mejor con nosotros mismos y con los demás.

Navidad y psicología

Ahora que ya estamos inmersos en el periodo navideño, ¿cómo afecta estas fechas a la psicología de las personas?

Por lo general, en Navidad se vive con mayor intensidad lo que en otro tiempo se considera como un enfrentamiento cotidiano.

Es una época asociada a la pertenencia a un grupo, donde la tradición pasa por rituales con familiares y amigos que puede generar sentimientos de soledad para aquellas personas que no cuentan con una red social amplia o que puede hacer más presente sentimientos de nostalgia por la ausencia de seres queridos.

Por otro lado, las expectativas de diversión y disfrute hacen más difícil sostener la desgana o apatía que experimentamos con naturalidad en nuestra vida diaria. También se mezcla el simbolismo de la finititud de un periodo que implica un balance de los éxitos y fracasos.

En cualquier caso, es un periodo de ajuste a un cambio de hábitos que como cualquier otro requiere de un proceso de adaptación y su tránsito por él dependerá de la personalidad de cada uno.

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