Reflexiones de un tenor
Alonso Torres

Iba a escribir esta semana en mi columna avuelaplumera sobre una serie de personajes que conformarán algo, literariamente hablando, que quiero que sea una historia, una historia que pretendo “aventurera”, de aventuras de esas que tanto le gustan a mi buen amigo Agustín (y a mí también, por supuesto), pero estoy yendo en las últimas semanas al fisio (por un hostión recibido en una pachanga de rugby disputada entre jóvenes maravillosos y viejos asesinos; perdimos los viejos, clarostà!), digo, que en las últimas semanas estoy yendo al fisio, al fisio de la Seguridad Socia, al del SES (Servicio Extremeño de Salud), y allí nos juntamos una jarca de personajes variopintos que nos ponemos en las manos, y nunca mejor dicho, de Álvaro de Toro García (del cual, la primera vez que me trató, dije, “tiene el tío buenas manos, aprieta”), y de Emi Rubio Franco, y de lo que iba a escribir, náh de náh, pero eso sí, no callaré el nombre de los protagonistas de eso que se titulará, <<El Paltrinam, la Nación de los Dos Océanos>>…

Romana (mujer hecha a sí misma, morena y fuerte; es propietaria de una taberna, El Botón De Nácar, en Bienvenida, la capital de El Paltrinam. Por ella más de uno ha matado, y muerto); Yacaré Cáceres (pirata que antes fuera capitán de la marina mercante de la Corona Española, tanto con el Galeón de Manila como con el Galeón de Nueva España, pero como Saulo, vio la luz, se cayó del caballo, y se hizo pirata); Juan Limón (militar/marino español que abandona el Mediterráneo, donde ha luchado y vencido a la morisma, para marchar al Mar Caribe e ir contra la piratería. Hombre de rectos valores y firme disposición); Alfonso de Mantellez y Gatell (militar/explorador/conquistador español que tiene como misión llegar “al otro lado”. Allá donde no llega la inteligencia llega la pasión); Remo (indio de El Paltrinam, cazador, recolector y chamán; con su tambor amansa a las fieras); Anaconda Winston (gigante negro que piratea con la más salvaje tripulación, Los Ángeles Caídos)…

Álvaro, el fisio, tiene, como he dicho antes, muy buenos dedos, aprieta, y los que lo “gozamos” (y sufrimos un poquito, uuummmmhhh, placer.dolor, el alfa y la omega, el volcán y la paloma, la pareja infernal) entendemos que es buena persona, a la par que agradable y dispuesto (siempre con la inestimable ayuda de Emi, que hace oídos sordos a quejas injustificadas o salidas de tono de quienes no comprenden que la Seguridad Social es de tod@s), pero sabemos que en el fondo, en el más oscuro recoveco de su alma, tiene complejo de Doctor Frankenstein, porque después de las maravillosas manipulaciones en miembros jodidos, utiliza parches de descargas eléctricas, yyyyyyy, y les aseguro que los utiliza intensamente… Gracias a estos dos profesionales (Emi y Álvaro) por hacernos seguir creyendo que lo público es guay, necesario y humano.


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