A Capella
Jorge L. Suárez

Como cada 22 de Noviembre, la música se pone de largo para celebrar su patrona,  Santa Cecilia.

Una festividad que tiene poca repercusión, no es un día festivo, y muchos músicos ni se acuerdan de ese día.

Yo no pretendo ser la voz de la conciencia de este día, pero si quiero poner en valor el esfuerzo, constancia y trabajo que algunos centros hacen y hacemos para que esto no se pierda, y detrás de estos centros están las personas que se han dejado y dejan su impronta para que la música siga siendo una parte importante en nuestras vidas.

Cáceres tiene una importancia y responsabilidad con la música. No solo por ser la capital de la provincia, sino por ser la ciudad con más habitantes, con lo que lleva a pensar que hay más posibilidades de variedad, diversidad y apoyo a la cultura musical, con la moral de ser la cabecera de la provincia y ejemplo al resto.

No sé si esto lo  podemos considerar así, otras instituciones,  ciudades y pueblos de la provincia están realizando bien su trabajo.

Ser músico es ser diferente, como cualquier personaje o persona,  tenemos nuestras propias peculiaridades.

Ser músico es intentar interpretar obras de otros, con estilos de otros, haciéndolas tuyas (bandas, grupos de cámaras, etc.)

Ser músico, y más si eres de conservatorio; es que te pregunten, ¿y solo estudias música?

Ser músico es que si vas a un pueblo te pidan el Paquito chocolatero, tenemos más pasodobles, de verdad.

Ser músico es aguantar que la gente no te valore si no sales en la tele, o no tienes flow o además, si tocas la trompa, clarinete o tuba.

Ser músico es estar en constante estudio, trabajo, practicando, con una formación que no se acaba (no se puede decir de todos y se me vienen muchos ejemplos en esta ciudad).

Ser músico es ver cómo la gente disfruta con lo que haces, cuando el aplauso es la recompensa, no de un concierto o actuación, sino de las horas de ensayos que hay detrás.

Ser músico es saber que lo que estás haciendo le puede cambiar el ánimo, el sentir, el día a alguien.

Ser músico y disfrutar de ella es vivir, emoción y libertad, porque las melodías no tienen una ideología.

Por estos y muchos otros motivos estoy orgulloso de ser músico, ¡VIVA SANTA CECILIA! Y que nos aguarde de aquellos que se hacen llamar músicos, pero realmente son notas disonantes.

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