La bruja Circe

Con frecuencia cuando algo nos inquieta nos quedamos parados comiéndonos el coco sin hacer nada más que darle vueltas a aquello. Eso es preocuparse inútilmente. Otra vertiente que tiene la preocupación es analizar el asunto que nos transforma y poner en marcha acciones que lo puedan modificar, eso es ocuparse. Mi consejo: ocúpate de lo que puedes hacer, usa todos los recursos y aprendizajes que hayas aprendido, adquirido en el curso de tu vida y ponlo en valor, úsalo. Te voy a poner un ejemplo, preocuparse, es ser como un conejo deslumbrado en medio de una carretera, que queda a la buena voluntad y la habilidad de los conductores, ocuparse es ser como un zorro que en la misma situación se escabulle, toma la opción de poner fin a ese peligro. Por supuesto nadie puede decir que el conejo no será respetado y el zorro por mucho que se aplique no tendrá tiempo o se encontrará con un conductor que vaya por él. Pero las probabilidades de que sea el conejo el que termine aplastado y el zorro escape son muchísimo mayores. Otro beneficio de ocuparse de los asuntos que nos inquietan es que nos da calma, nos conciencia de que hemos hecho lo posible, nos hacer sentir bien con nosotros mismos, nos da equilibrio y fuerza.

Y es un círculo vicioso, porque la persona que se preocupa sin ser resolutiva, entra en un estado de inquietud y ansiedad, un no saber qué hacer y muchas veces en permitir que otros tomen sus acciones y así comienzan las dependencias, depender de los demás, crearles sentimientos de culpa por no asumir nuestras responsabilidades o no hacer nuestras tareas y engancharnos a las quejas. Ocúpate y deja de preocuparte.

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