Comienza un nuevo curso político, uno con mucha miga, ya que está marcado por las elecciones municipales y autonómicas que aparecen en el horizonte de mayo de 2019.

Septiembre siempre vuelve con sus ganas de hacer, sus pilas cargadas y sus ansias de cambiar. Estas ganas, estas metas, desgraciadamente no se convierten siempre en realidades. Y de esto sabemos mucho, por desgracia, en Extremadura.

Y es que cada septiembre en Extremadura, gobierne quién gobierne, pasen los años que pasen, seguimos teniendo los mismos retos: empleo, desarrollo y despoblación. Tres grandes males que no acabamos de resolver, bien por falta de capacidad, por falta de ayuda del estado, o, simlemente por que son males endémicos que ni la misma Unión Europea sabe como atajar.

El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, ha pedido estos últimos días un gran pacto de Estado para luchar contra la despoblación. Es bueno que en toda España se empiece a hablar de este problema. Pero es cierto también que el modelo de estado desarrollado por el Estado desde el franquismo ha sido vaciar una España para desarrollar otra. De ahí proceden muchas de las tensiones territoriales de hoy día y del déficit de infraestructuras y desarrollo económico de nuestra región.

Y esto nos lleva a una premisa muy sencilla, sin desarrollo en infraestructuras, sin polos económicos dinámicos no hay posibilidades de empleo, y así, es muy difícil fijar población. Nos es alentador que el actual Ministro de Fomento, José Luis Ábalos, comente que no entiende lo del tren digno. Sin un compromiso del estado por la España de interior y una solidaridad del resto de comunidades nos hay desarrollo posible. Parece complicado viendo que el Estado de las Autonomías se ha convertido en un perverso sistema de competición interna.

Ojalá en septiembre de 2019 volvamos con las pilas cargadas pero con nuevos retos en el horizonte. Sería una gran señal de que hemos avanzado o cambiado nuestra historia.


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