Azúcar Moreno, Ladilla Rusa, Karina y Paco Clavel, primeras confirmaciones de Horteralia en el WiZink Center

Historias de Plutón /
José A. Secas

SEIS 6 festivales 6 SEIS: UNO: escenario AMEX, DOS: concentración motera (con concierto) de “Buitres Leonaos”, TRES: festival “Europa Sur”, CUATRO: festival de Blues, CINCO: Irish Fleahd y SEIS: Horteralia. Nacidos en Cáceres y promovidos por lugareños, con gran protagonismo musical (unos más que otros) de calidad, variados en estilo, durante el otoño y sus alrededores, con capacidad de convocatoria (enorme si contabilizamos las cifras de públicos), en escenarios alternativos, sin botellón, gratuitos y cuyos presupuestos sumados no suponen ni un cerocomamierda por ciento del todopoderoso y primaveral festival de las músicas, artes y danzas del mundo mundial made in UK.

Año tras año se cuestiona el WOMAD, se ensalza, se vilipendia, se reivindica y se reniega de él. Año tras año se celebran, desde el fin del verano hasta las puertas del invierno, seis festivales humildes y sencillos (como los cacereños) pero también (un poco solo) catetos y provincianos (como los cacereños) y comparando y puestos a elegir, pues que prefiero la oferta inmediata y cercana que lo que pueda venir (y vendrá); vamos que aun habiendo visto nacer al festival de todos los festivales y sentirme orgulloso de él, me voy a decantar por lo autóctono, me voy a hacer nacionalista musical por interés, me voy a sentir seis veces más orgulloso y voy a hacer una propuesta -ahora mismito- para darle la vuelta a la tortilla y poner a cada cual en su sitio. Jopé.

Esta lección de solidaridad y colaboración podría esgrimirse como ejemplo de diálogo

Oscar, Miguel Ángel, Juan Pedro, Jesús, Fernanda y ConySer, ¿por qué no formamos un frente común? Podríamos hacer algo que no se estila mucho en España: dialogar y negociar, llegar a un acuerdo de gestión común respetando la idiosincrasia de cada festival, manteniendo los presupuesto y la autonomía de gestión pero apoyándonos unos a otros, gestionando en bloque los gastos de productos y servicios comunes (economía de escalas, se llama), manteniendo una postura coherente y unida ante terceros y, sobre todo, sacándole partido efectivo a ese dicho tan cierto que dice que “la unión hace la fuerza”.

Pero no, eso no va a pasar, somos catetos y provincianos (un poco solo), tenemos envidias, afán de protagonismo, egos gordos, celos y recelos, suspicacias y miserias varias y muy propias de esta tierra. No vamos a unirnos aunque sepamos que nos beneficiaría a todos. No es lo mismo negociar con un proveedor, un patrocinador o el propio ayuntamiento en nombre y en defensa de un sexto de la tarta que hacerlo en representación de seis festivales, con sus públicos incluidos. Da igual; nos va a pesar nuestra catetez y no vamos a saber escuchar ni respetar al compañero. Haremos dos o tres grupos. Casi lo mejor es que no hagamos ninguno y vayamos cada cual a nuestra bola … (como casi siempre).

Qué triste, ¿verdad? ¿no sería estupendo crear una marca -sugiero MUSICCCA- que aglutinara, como cofradías de otoño, a todos los seis festivales musicales o con música que se celebran desde finales de agosto a finales de noviembre (seis)? Sería más que fantástico ver a mis paisanos unidos, trabajando codo a codo en beneficio propio y también de la comunidad. Esta lección de solidaridad y colaboración podría esgrimirse como ejemplo de diálogo, democracia y progreso ante quienes sostienen, equivocadamente, que somos incapaces de salir de nuestro bosque (chiquinino) y mirarlo con la perspectiva del viajero o del lector. ¿Y si estuvieran equivocados?

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