Historias de Plutón
José A. Secas

Qué cómodo sería para mi hacer uso de una plataforma como esta que me permite llevar mi voz (incluso alzándola) a más personas de las que habitualmente se suele llegar, y descargar mis opiniones y mis juicios sobre unos o sobre otros; aplaudir o denostar, combatir o jalear opiniones respaldadas por acólitos y contrarios, por el mero hecho de ser plasmadas en negro sobre blanco. Si hiciera esto, me granjearía enemigos en la misma proporción que amigos, en tanto en cuanto me posicionara abiertamente en los consabidos temas polarizadores: política, religión y fútbol. Pero como soy diplomático, pacífico y constructivo prefiero el silencio…

Qué de puta madre sería para mi valerme de este medio que me permite decir lo que me sale de los cojones (y que se enteren cuantos más, mejor) y soltar por esta boquita lo que pienso de unos y otros; bailarles el agua, cagarme en sus muertos, hacerles la pelota o mandarlos a la mierda bien clarito y por escrito. Si hiciera esto, unos cuantos me reirían la gracia y a otros tantos no les haría ni puta gracia; sobre todo si me metiera en jardines y fangales donde se pisan flores y se chapotea en cieno sin cortarse uno como la política, la religión y el fumbo. Pero como soy un bienqueda meapilas, me la cojo con papel de fumar y no me mojo…

Queridos lectores, les confieso que me siento dolido con la actitud de algunas personas: unas muy cercanas y de mi entorno más próximo como familiares, amigos o compañeros, y otras lejanas como políticos, famosos y tertulianos. No parece que pongan mucho de su parte por hacer un mundo mejor; y no hablo tanto del mundo mundial (pasando por Cataluña) como del mundo interior propio de cada cual. Parecen proyectar sus limitaciones, debilidades, traumas, complejos, tensiones y miserias y hacer, de los problemas que se les escapan de su ámbito más cercano, su razón de ser. Pretenden ser protagonistas y arreglar el mundo cuando tienen su propia casa muy descuidada.

Amigos todos, me jode bastante el mal rollo que lleva la peña; desde tu vieja, la vecina del quinto o los colegas que andan por aquí, hasta los pringaos que salen en la tele (los de siempre). No parece que tengan ganas de enrollarse nada más que consigo mismo, pero en plan egoísta y chungo y salen por peteneras metiéndose con Junqueras o Rocío Carrasco (y con los polacos y los famosos) para que parezca que se preocupan por los demás y las cosas importantes de la vida, mientras pasan de sus parejas, de sus hijos y de todo bicho viviente. Van a su puta bola y a sí les luce el pelo. Lo típico de la paja en el ojo ajeno y la viga y tal.

Resumiendo: es necesario expresarse. Las palabras que escogemos son muy importantes, pero más aún son las ideas y las intenciones. Amen & Amén.

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