Los dulces de las monjas, ahora con servicio a domicilio

Los conventos de la Diócesis de Coria-Cáceres, dedicados a la elaboración de dulces, han puesto en marcha un servicio de recogida de encargos y distribución a domicilio de sus productos, ya que son una importante fuente de ingreso.

El servicio se ha estado organizando durante varias semanas con el objetivo de cumplir todas las medidas de seguridad, dada la situación de crisis sanitaria actual. Esta iniciativa ha contado con la colaboración de la Diócesis de Coria Cáceres y la Unión de Cofradías Penitenciales de Cáceres.

El servicio a domicilio y distribución de dulces por parte de los conventos se dará, sobre todo, en Cáceres (Jerónimas y San Pablo) así como en las Jerónimas y Nuestra Señora de la Salud de la localidad de Garrovillas.

Los encargos de dulces tienen que tener un pedido mínimo de 15 euros, y los productos no se entregarán de forma inmediata. Además, se irán recopilando, según su volumen para que las monjas puedan poner en marcha su obrador. Una vez finalizada la producción, la entrega se hará en las 48 horas siguientes.

Coordina la Unión de Cofradías

La Secretaría de la Unión de Cofradías es la encargada de apuntar los pedidos en horario de 10:00 a 13:00 horas de lunes a viernes. Todo el que quiera dulces, puede ponerse en contacto con ellos en el teléfono 677 118 509. Además, cofrades voluntarios, coordinados por la Unión de Cofradías, serán los encargados de realizar las entregas, según informa la diócesis en nota de prensa.

Cabe resaltar que los productos de los conventos de Santa María de Jesús (Jerónimas) y de San Pablo se enviarán solamente a domicilios de Cáceres capital. Los del Monasterio de Nuestra Señora de la Salud de Garrovillas pueden enviarse a otras localidades y en este caso habrá que contactar con el propio convento en los teléfonos 927 309 073 y 651 854 126.

El administrador diocesano, Diego Zambrano, ha dejado claro que se trata de un servicio por la situación de confinamiento social pero los conventos “no tiene grandes necesidades”, como se ha estado difundiendo en los últimos días. “Es un bulo”, ha sentenciado Zambrano, que defiende que mantiene conversaciones telefónicas con los conventos. De hecho, ha visitado algunos para “intercambiar impresiones sobre su situación” y conocer sus posibles “necesidades” para que sean atendidas.

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