Jorge Martínez, Ilegales, Plasencia

Se puede decir que lleva toda una vida dedicada al rock y a la música ¿Se imaginaba que iba a seguir tocando pasados los sesenta?

Cuando tenía catorce o quince años quería ser un bluesmen como Bukka White, lo mismo que querían ser los Rolling Stones y otras bandas del momento. Bien, creo que he alcanzado el objetivo.

De la banda han salido, entrado y regresado varios miembros, ¿cómo llegan a esta gira?

Sí, desde el principio ‘Ilegales’ ha sido concebido como una banda abierta y los músicos van y vienen según los requerimientos del momento. Hace un par de años hemos padecido la repentina muerte de Alejandro por una deficiencia cardiaca congénita y Willy ha vuelto a ocuparse del bajo tras veintitrés años de ausencia. Jaime Belaustegui lleva unos treinta años de condena con ‘Ilegales’. El mas joven de la banda es Mike que explota esa juventud cambiando con agilidad de los teclados a la guitarra. Es un clamor público que ‘Ilegales’ están en plena forma, tocamos con una furia nunca antes vista en los escenarios.

Ahora que lo que está de moda es acudir a festivales por rentabilidad económica… vosotros montáis y producís muchos conciertos de la gira en solitario, ¿es un acto de rebelión contra el sistema?

Reconozco que funcionamos como una rebelde patrulla anarquista en este sentido. Aunque casi nunca hemos hecho ascos al dinero, recuerden aquello de “Quiero ser millonario para olvidarme de los amigos” de 1984. Considero los festivales como un excelente escaparate y una deseable fuente de ingresos aunque la única manera de ofrecer un concierto completo es la autogestión, una gira en profundidad donde desarrollar todo el repertorio.

“Una rebelión en estos momentos no sólo es necesaria sino imprescindible”

‘Rebelión’ es el nombre del último disco, ¿qué encontramos en el?

‘Rebelión’ es un disco urgente. Una rebelión en estos momentos no sólo es necesaria sino imprescindible. Cuando se publican las primeras grabaciones de ‘Ilegales’ se había abolido la censura, los derechos laborales se habían ampliado hasta cotas jamás antes alcanzadas, la sanidad púbica crecía considerablemente y se hacía universal, la educación pública recibía un apoyo no predecible por generaciones anteriores… hoy padecemos esa insultante ‘Ley Mordaza’, los derechos laborales casi han desaparecido obligando a los trabajadores a aceptar unas condiciones de precariedad y miseria detestables, la sanidad y educación privadas se financian con dinero público… los mas beneficiados por el actual sistema son los que menos impuestos pagan. Estas y otras muchas cosas viven y laten dentro de ‘Rebelión’, se trata de un disco muy dentro del contexto histórico, inmediato, las canciones lo dicen todo en muy poco tiempo y se escucha con facilidad.

Dicen que corren malos tiempos para la lírica ¿Alguna vez te has puesto límites a la hora de escribir una letra?

El límite es decir las cosas con precisión y crudeza para alcanzar los objetivos deseados. Lanzar espumarajos por la boca hace perder credibilidad y con frecuencia ese ofender por ofender me acaba pareciendo redundante e incluso cursi.

El disco tiene un carácter incisivo pero también esconde pasajes más intimistas y líricos, por ejemplo ‘Tatuaje invisible’ o ‘El bosque fragante y sombrío’. Ambas representan dos caras de unos mismos ‘Ilegales’…

‘Ilegales’ siempre ha sido un grupo poliédrico, probablemente casi tanto como la propia naturaleza humana. Las canciones mas incisivas miran al exterior tocando temas como el suicidio, la homosexualidad, la explosión de las fronteras…otras como ‘El bosque fragante y sombrío’ son mas intimistas, esta canción es un canto a la propia vida, un despedirse de ella cuando se la está disfrutando a tope.

Hay varios canciones en el disco que abordan el tema de las drogas/alcohol como ‘No tanta, tonto’ o ‘Mi copa y yo’ pero muestran un tono alejado de la euforia…

Las llamas brillan y consumen pero las cenizas invitan a reflexionar. Hace años dije “Cada bebida, cada droga te aleja de quien quieres ser”, incluso si te pasas con el café y ya no hablemos de la copa, los efectos pueden llegar a ser perniciosos. Puedes beber un litro de agua y te sentará bastante bien pero es mejor no intentar beber una piscina entera. Me gusta especialmente ‘Mi copa y yo’ es una mirada glacial y creo que valiente al alcoholismo. La gente como yo, que carece de personalidad adictiva puede permitirse paseos afrontando menos peligros aunque peligros al fin y al cabo.

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