Almudena Carracedo el silencio de otros

Almudena Carracedo, directora

Lo primero, felicidades por ese Goya ¿Cómo se te queda el cuerpo?

Los premios son visibilidad. Estábamos muy nerviosos porque teníamos mucha responsabilidad encima. En este caso, no es solamente un Goya a una película sino que es un Goya para miles de personas para las cuales esto es una lucha diaria. 

La verdad es que fue muy bonito para darle visibilidad a este tema. Estamos contentos en lo personal y lo profesional. Hemos cumplido con nuestro deber. 

Hay más de 100.000 personas en las cunetas y a día de hoy no paran de sucederse los mensajes de odio, como por ejemplo los tiros en el ‘El Mirador de la Memoria’ en el Jerte ¿Consideras que tu película es un grito contra la intolerancia y el olvido?

Sí, sin duda. Es muy bonito porque en las proyecciones nos encontramos a gente que está educada en ese olvido, en esa idea de dejarlo atrás, en no levantar huesos. La conversación cambia cuando te encuentras con una persona que tiene a su madre en una carretera. La película te pone delante de un espejo ¿Qué harías tú? En ‘El Silencio de Otros’ se pasa del plano político al tema humano. La cuestión aquí es que todos queremos enterrar a los nuestros y que se haga justicia si han cometido un crimen contra nosotros. Mucha gente me acaba diciendo “Es que yo pensaba otra cosa. Gracias porque me has cambiado”. 

Además de los desaparecidos, tratas otras formas de represión como los niños robados o las torturas de Billy ‘El Niño’ ¿Cómo habéis trabajado en este retrato de la represión franquista de forma global?

Sí, es una especie de mosaico de toda la represión de la dictadura. Todo el mundo ha escuchado cositas aquí y allá pero hace falta verlo todo junto para poder comprender el por qué. Por eso es importante retratar ese panóptico de la represión para comprender el por qué de la impunidad y el por qué de hoy. 

En este país apenas se estudia la Guerra Civil ni la represión franquista en los institutos. Me gustaría saber qué dice la gente joven cuando ve ‘El Silencio de Otros’ y por otro, las personas mayores que lo vivieron en sus carnes.

Muchísima gente joven sale muy indignada diciendo “Me han robado mi historia”. Es un silencio y un olvido que hemos mamado en la calle, en la escuela, en la familia… También dicen que es necesario y que se lo van a contar a sus amigos.

La gente mayor, las víctimas les cuesta mucho hablar en las proyecciones. Salen muy emocionados y muy orgullosos de ver su lucha representada. Ten en cuenta que es un colectivo sin visibilidad. Se les ha negado tanto el derecho a ls justicia como a su existencia como víctimas. No son víctimas para exigir sus derechos porque el Estado Español a día de hoy no ha pedido perdón. Estamos hablando de civiles que fueron asesinados por el Franquismo y el Estado no ha hecho ningún estudio para saber cuál es el número de asesinados en las cunetas. Hablamos de 100.000 pero puede haber más. 

Vienen muchísimos educadores y también dicen que es necesario que esto entre en las escuelas. Muchas veces se habla de estos temas como si fuera algo político, de números, de propuestas… en el corazón de todo esto está la gente que a día de hoy sigue sufriendo. Por eso era importante contarlo en presente y llegar al corazón de las personas. 

No es una película del franquismo, es una película de derechos humanos. Además, enmarca a España es un contexto de derechos humanos internacional. En España tenemos muchos problemas porque no hemos plantado cara a lo que ha sucedido.

La gente que habla de no reabrir heridas es la gente que no tiene heridas abiertas

El tema de la memoria histórica lleva tiempo interesando a Almodóvar. De hecho, compró los derechos de  ‘Decidme cómo es un árbol’ de Marcos Ana.

Estábamos ya en montaje. Los hermanos Almodóvar nos pidieron ver un trocito y enseguida entraron. Para ellos fue muy importante el tratamiento de la película porque aquí la política va directamente al corazón de las personas. 

Han sido los productores ejecutivos, para apoyar el lanzamiento de la película y que llegue a todos lados. Pedro Almodóvar no tiene ninguna necesidad de hacer esto. Ha sido por amor a la película y a interés por el tema. Todo esto responde a una nueva necesidad de  una generación de repesar lo que fue aquello, tanto la transición como el presente. 

No juzga la Transición y la plantea en presente ¿Qué hacemos para solucionar el tema de lo desaparecidos? ¿Cómo afrontamos que miles de personas no hayan tenido acceso a la justicia? Madres que siguen buscando a sus hijos…

Cuando ves el documental te da la sensación de que se trata de un thriller político por el tempo y el ritmo del montaje ¿Por qué habéis querido darle este carácter?

Lo que ocurre es que la querella argentina nos daba un esqueleto narrativo importante para contar una historia que se sucede en presente. No es un documental histórico, es un documental sobre el presente. Se bucea en el pasado para poder contextualizar ese presente y esa lucha de los personajes. No es una película histórica sino que cuenta el avance de un proceso de justicia universal y se vive así también. Hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Luego hay otras partes más impresionistas donde nos quedamos los personajes, que en un documental son personas, para tratar temas más históricos.

Es muy perverso decir que estas historias se tienen que olvidar, que ya pasó… y al final lo que pasa es que los protagonistas, los que lo vivieron se están muriendo, que es algo que también se ve en ‘El Silencio de Otros’

“En esta causa hay muchos protagonistas y el tiempo es uno de ellos”, se dice en el documental. Parece que hay quien está esperando a que se mueran para que esto pase. Pero la realidad es otra. En Estados Unidos hemos tenido debates muy apasionados sobre la retirada de monumentos confederados de la Guerra Civil Americana, que tienen 200 años. En la querella argentina hay bisnietos que trabajan para recuperar la memoria. 

Si tú no quieres enterrar a tu abuelo dignamente, tendrás que dejar que otros lo hagan. De nuevo aquí nos encontramos con el espejo: Si fueras tú ¿Qué harías?

La gente que habla de no reabrir heridas es la gente que no tiene heridas abiertas. 

Por último, ¿Qué os gustaría conseguir con este documental?

Obviamente se enmarca dentro de las obras culturales que trata de rescatar esa memoria. En estos últimos meses ha abierto de nuevo esta conversación sobre la memoria, sobre el presente y los derechos humanos. Es una herramienta muy humana. Ese mismo tiempo también permite que haya una nueva generación que entra directamente al coloquio y dice que esto no puede ser, me han robado mi historia. Además, mucha gente no ha vivido el conflicto y gracias a esto lo conoce. 

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