El nómada es un símbolo de la condición humana. Juan María Calles.

La Diputación de Cáceres continúa con el fomento de la cultura a través de sus ya tradicionales Certámenes Literarios. Avuelapluma, continúa con el recorrido para conocer a los premiados de este año 2021 por medio de entrevistas para saber de primera mano lo que supuso para ellos obtener este reconocimiento.

En concreto, el XXIV Premio ‘Flor de Jara’, fue a parar a Juan María Calles Moreno con la obra  ‘Discurso del nómada’, elegida de entre de 956 conjuntos de poemas procedentes de 30 países,

En tu obra ‘Discurso del nómada’ reflexionas sobre el devenir del ser humano, sobre que al fin y al cabo es una especie viajera ¿tiene esto algo que ver con los discursos de odio que tratan de imponerse en los últimos tiempos?

Yo soy un nómada que marchó desde Las Villuercas cacereñas hasta el Mediterráneo en Benicasim. Toda mi vida ha sido un constante viaje, una trashumancia vital y cultural por diferentes ciudades. He crecido y he vivido viajando. Los escritores y los artistas somos nómadas. Todos somos nómadas. Discurso del nómada tiene mucho que ver con reconocernos en esa realidad, en esa experiencia tan humana que muchas veces dicta la necesidad. El otro, el extranjero, el nómada, el vecino… no son enemigos ni adversarios. Somos nosotros mismos al otro lado del camino. Por tanto, nada más lejano al odio que esta poesía de reconocimiento de la humanidad y la menesterosidad. Parece que la globalización, en lugar de abrirnos a nuevas experiencias, aparentemente tiende a transformarnos en una sociedad temerosa e insolidaria. Hemos de saber entender a estas personas trashumantes y nómadas que necesitan nuestra comprensión y nuestra ayuda. Estos poemas son una mano tendida en medio del camino.

Por tanto, recoges el guante de intelectuales y escritores, como buena parte del grupo poético del 27, que se implicaron con la necesidad de progreso de España durante los años 30.

 Por supuesto, la Segunda República es el proceso de modernización cultural y política más importante de la historia de España, lamentablemente quebrado desde la intolerancia. No podría concebir mi poesía ni mi producción ensayística sin los hombres y las mujeres de nuestra Generación de la República, sin esa Edad de Plata que supone uno de los hitos culturales y literarios más significativos de nuestra historia: políticos como Azaña, Indalecio Prieto o Clara Campoamor; poetas como Luis Cernuda, Lorca o Concha Méndez; instituciones como la Institución Libre de Enseñanza o la Junta de Ampliación de Estudios potenciadas en aquellos años… Cuántas necesidades y deficiencias que sufrimos hoy en día proceden de procesos de reforma truncados por la guerra y la posterior dictadura franquista: la reforma agraria, la industrial, la judicial, la educativa… Como decía el historiador Paul Preston en su libro, los españoles somos Un pueblo traicionado por la continuada ineptitud de nuestros gobernantes.

Es importante que hoy sepamos reconocer el inmenso esfuerzo de modernización, europeización y democratización por parte de científicos, profesores, intelectuales y escritores que se sumaron a un proyecto tan relevante como la Segunda República.

¿Vivimos por tanto en una especie de laberinto o gallina ciega que diría Max Aub?

 Sí, seguimos perdidos en ese metafórico laberinto histórico que Max Aub visionó desde el doloroso exilio de los republicanos españoles. Esa es nuestra particular herencia, la herencia de una transición problemática; y de todos los problemas no resueltos vienen muchos de los conflictos actuales. La política globalizada de hoy en día se asemeja también al juego de la gallina ciega, donde la clase política va dando tumbos en su juego narcisista sin acertar con las soluciones que los ciudadanos están demandando. Y seguimos en una metafórica “Sala de espera” de la historia aguardando un verdadero proceso de reformas políticas, sociales y económicas que nuestro país necesita urgentemente.

 Además, escribes sobre la cultura y la poesía como metáfora también del continuo viaje y devenir del ser humano con “ese canon de libertad y luz furtiva”.

El viaje es nuestra esencia como seres humanos. El nómada es un símbolo de la condición humana, de nuestra fragilidad y menesterosidad, pero también de nuestra grandeza, de lo maravillosa e intensa que es la vida. Ardemos con intensidad en el fuego del instante, como las mariposas Monarca; nos elevamos y contemplamos la belleza (“en las delicadas alas de las mariposas/ un bosque todavía es un bosque”). Y esa libertad, su dignidad y su verdad, forma parte sustancial de la belleza que es la vida humana (“en nosotros aguardan mariposas”). Al mismo tiempo, somos consciente de nuestra temporalidad: “Este es el don del poema. / Tierra de nadie: mi herencia, mi legado.” Estas son la miseria y la grandeza de nuestra condición humana.

¿Cuál es la forma poética con la que te sientes más cómodo?

 La poesía es mi forma de vida, mi forma de estar en el mundo. Como dice uno de los poemas: “El arte es el exilio en que vivimos (…) La sencillez del mundo es el poema.” En la auténtica poesía todo es sencillo, y en esa humildad de lo sencillo y de lo primario me reconozco. Hay una parte de oficio en el trabajo de la forma poética, y la obligación del poeta es trabajar y dominar la forma para poder decir lo que quiere. Pero leer y escribir son también formas de viaje: “Un poema es un mundo que arde ileso”. En el poema me siento libre “Soy una mariposa que arde y arde”.

En un oficio tan complicado como el de poeta, me gustaría saber qué ha significado para ti recibir el ‘Premio de Poesía de la Diputación de Cáceres’

El premio “Flor de Jara” ha supuesto una inmensa alegría y satisfacción, y también la oportunidad de volver a publicar en mi tierra. Por lo que significa el libro, Discurso del Nómada; y por lo que significa Cáceres para mí, la tierra de mi infancia, donde aprendí a ver, a escuchar, a respirar el paisaje, a leer. Tuve una infancia feliz en los pueblos de Cáceres donde viví junto a mis padres, Logrosán, Berzocana, Torrejoncillo… Y toda esa andadura de paisajes y gentes amados me acompaña y forma parte de los poemas. Tengo que agradecerle al prestigioso jurado del certamen la confianza en el libro, y a la Diputación de Cáceres la ocasión de devolverle a esta tierra un poco de lo mucho que me ha dado a lo largo de los años.

 Por último, ¿me adelantas algo sobre tus próximos proyectos?

Acabamos de publicar el X tomo de la obra completa de Max Aub, Ensayos I, (Editorial Iberoamericana) donde he tenido la suerte de preparar la edición crítica de su volumen Poesía española contemporánea. Sigo escribiendo poesía, y empiezo a preparar un ensayo sobre la figura y la voz del poeta en la poesía moderna, sobre las múltiples convenciones que configuran el poema.

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