El espíritu carnavalero se mantiene vivo en las zonas rurales. Así, tenemos el mencionado carnaval de Montánchez, donde nos encontramos con el Jurramacho, donde el disfraz es lo más llamativo, ya que se utilizan ropas viejas y en desuso y se combinan sin ningún criterio de moda u orden; para confeccionar un atuendo que navega entre lo macabro y lo llamativo.

También cabe destacar la misteriosa tradición del Peropalo en Villanueva de la Vera (6, 7, 8 y 9 de febrero), cuyo origen es desconocido, y que es de Interés Turístico Regional (desde 1965) por su antigüedad y tradición. Se trata de un festejo lúdico, para disfrute de sus gentes, donde cada año, un pelele (el Peropalo) es ajusticiado en el pueblo, día tras día, desde el domingo de carnaval, hasta el martes de carnaval. Durante esta fiesta, el municipio despliega toda su tradición folklórica, su belleza cromática y su ritual específico: la judiá.

También hay que mencionar el carnaval de Campo Arañuelo, en Navalmoral de la Mata, declarado Fiesta de Interés Turístico de Extremadura con más de 300 años de tradición. Y, por supuesto, no podemos olvidarnos de ‘Los Negritos’. Montehermoso celebra los días 2 y 3 de febrero ‘Los Negritos de San Blas’, que desde el año 2006 ostenta el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Regional. En la noche del día 2 de febrero se celebrarán las ‘Candelas’, donde la tradicional procesión de ‘La Velá’ de San Blas recorrerá las calles de Montehermoso.

Cuando la mañana del día 3 de febrero empiece a despuntar, el grupo de ‘Los Negritos’ se reunirá para comenzar con el ritual, y como manda la tradición se vestirán cuidadosamente con el traje típico de montehermoseño y se tiznarán sus caras con corcha quemada. Poco después, una vez finalizada la misa en la ermita de San Bartolomé, recorrerán la distancia entre su ermita y la Plaza de España, donde exhibirán sus coloridas danzas en honor a San Blas.

EDUARDO VILLANUEVA /

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