¿De quién es el Trabajo?. Goya Tovar.

Dudas de papel
Goyo Tovar

El trabajo aparece como padecimiento para ganar el pan sudando una vez que se perdiera el paraíso después de que Adán y Eva fueran expulsados. En la Biblia, como libro sagrado común al Judaísmo, Cristianismo y el Islam, el trabajo aparece como algo penoso; no obstante, eso no impidió que personas encaramadas en el poder utilizasen la esclavitud para que el calvario descansase en los menesterosos a la vez que la riqueza producida por su actividad se alojase en los bolsillos de los señores.

Aquellos locos romanos utilizaban tres palos, tres maderos (tripalium) para torturar a los esclavos. La palabra que tratamos tiene su origen en aquel instrumento, en forma de X, que amarrado a un poste vertical clavado en el suelo servía para atar con cuerdas los brazos y las piernas del sufriente para mejor tormento.

Creo que en esta era y siglo, el trabajo debe definirse como duda social

Apenas llevamos dos siglos creyendo que la actividad laboral en cualquiera de sus perfiles ha dejado de ser una forma de esclavitud. Como si Carlos Marx hubiese estudiado Ecología, ya define el trabajo como proceso de interacción del hombre con la Naturaleza. La Sociología de Compte lo define como la ejecución de tareas que implican un esfuerzo físico y/o mental, y que tienen como objetivo la producción de bienes y servicios para atender las necesidades humanas. Y al abrigo de estos cambios aparece la Doctrina Social de la Iglesia, que no acierto a precisar qué venturosa nueva aporta al mundo del currelo.

Y así hemos venido navegando hasta estas fechas, en las que parece que cualquier obra ejecutada por una actividad se paga con dinero, o se obtienen los medios de subsistencia para vivir (o se vive del trabajo de los demás). Hace nada, el mundo laboral estaba cerrado para la mujer y mucho más para las personas con limitaciones psiquicofísicas o sensoriales; abierto ya para todas las personas, adquiere condiciones nuevas que superan en algo a la ancestral esclavitud.

Creo que en esta era y siglo, el trabajo debe definirse como duda social: nadie se pone de acuerdo en cómo funciona, de quién depende, cómo repartirlo, cómo asegurarlo,…Dentro de una semana escucharemos de nuevo las explicaciones de cómo se ha comportado este mes de febrero con los demandantes de empleo. Pero mientras, los llamados populares y los llamados ciudadanos no asisten a la constitución de la comisión de la Asamblea extremeña que estudiará los precios del campo.

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