Árboles y blasones, la nueva muestra del programa Hablan nuestros documentos
Heráldica y genealogía, en la nueva muestra del programa 'Hablan nuestros documentos' de la Diputación de Cáceres que se puede ver en la sala Pintores 10 de la capital cacereña - DIPUTACIÓN DE CÁCERES

La actividad expositiva ‘Hablan nuestros documentos’, que organiza la Diputación de Cáceres, inaugura este miércoles 11 de agosto, una nueva edición que lleva por título ‘Árboles y blasones’. La muestra se podrá ver hasta finales del mes de septiembre, en el vestíbulo del edificio Pintores 10, en Cáceres.

Se trata de la decimotercera edición y se mostrarán documentos relacionados con la heráldica y la genealogía procedentes de los fondos del Archivo y Biblioteca de la institución provincial.

Así, saldrán a la luz los árboles genealógicos como el de los Barrantes de Alcántara, realizado por Rodrigo Barrantes y Moscoso (Alcántara, 1803 – Valencia de Alcántara,1863). Esta familia tiene sus orígenes en el Rey Ordoño II (871 – 924) y doña Elvira (m. 921), y tiene especial interés por figurar en él San Pedro de Alcántara (llamado en el siglo Juan Garabito Sanabria de Maldonado, aunque en el árbol genealógico lo llaman Antonio), que emparentó con la familia porque su madre se casó en segundas nupcias con Alonso Barrantes. La lámina combina árbol genealógico y blasón.

Además, también están presentes los árboles genealógicos de la familia Tovar, emparentados con el Vizcondado de la Torre de Albarragena, el de la familia Zúñiga o el de Francisco Gutiérrez y Catalina Vázquez, cuya descendencia emparentó con el II Conde de Canilleros.

Con respecto a los escudos que se muestran destaca el que aparece en la Ejecutoria del año 1722 obtenida por Fernando Aponte Ulloa Carvajal Guzmán y Paredes, marqués y señor de la Villa de Torreorgaz. Esta obra corresponde al del pleito seguido en el Consejo entre dicho señor marqués y la referida Villa sobre la observancia del privilegio de jurisdicción, señorío y vasallaje que fue concedido a Gonzalo de Ulloa, así como el de tolerancia obtenido por la misma Villa sobre la forma de hacer las elecciones de oficios de justicia de ellas y otras cosas.

Asimismo, se expone un Frontispicio calcográfico perteneciente al libro de genealogía del año 1675, “Memorial de la calidad y servicios de la casa de D. Álvaro Francisco de Ulloa Golfín y Chaves, caballero de la Orden de Alcántara, señor del Mayorazgo del Castillejo en la Villa de Cáceres”. Esta obra está firmada por don José Pellicer y de Tovar, cronista de su Majestad. Abarca desde el s. XIII al s. XVII, haciendo referencia a numerosas poblaciones de España y personajes enlazados con los Ulloa y con descripción del escudo de armas.

Trabajo de investigación

El trabajo con los árboles genealógicos está relacionado con la documentación que puede ser personal -libros de familia, cartillas militares, esquelas, títulos de propiedad, etcétera-, civil -registros civiles, a partir de 1870, o archivos municipales antes de 1870-, eclesiástica –archivos parroquiales o diocesanos, donde se pueden encontrar partidas de bautismo, matrimonio o defunción- y miliar -archivos militares.

Por otro lado, también se puede llegar a conocer el origen y el pasado de las personas o familias a través de su escudo o blasón. La heráldica comenzó en Edad Media en toda Europa hasta convertirse en un código de identificación de personas. Luego,  se fue incorporando a los estamentos de la sociedad feudal como la nobleza y la iglesia para identificar a los linajes, siendo también adoptado por otros colectivos, como gremios y asociaciones, así como para la identificación de ciudades, villas y territorios.

El estudio de la heráldica puede abordarse gracias a la documentación conservada en los archivos: pleitos de hidalguía, protocolos notariales, expedientes de limpieza de sangre o documentación de órdenes militares, entre otros, informa la diputación cacereña.

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