La bruja Circe

Estamos vivos y eso es lo único que necesitamos para ser felices. Pero es al sufrir una perdida cuando notamos que en general somos incapaces de estar solos, en silencio y sin hacer nada. Más aún si tenemos problemas o hemos sufrido algún tipo de perdida. Una amiga de la que sentí su rechazo y su rabia por haber fallecido su pareja, me hizo pensar en el fin de las relaciones, cuando una pareja edifica sus vida con la creencia que ambos estarán juntos siempre, y pasan gran parte de su vida juntos, cuando sucede lo previsible, que uno de los dos fallece, hay sin duda una desconexión en el que se queda.

De repente se hará imposible sentir que estamos completos y si no tenemos eso somos desgraciados, nos enfadamos con el ausente como si fuera su culpa, nos aferramos a los milagros o negamos la realidad, eso es porque perdemos el equilibrio. Y sin embargo, solo nos necesitamos a nosotros mismos y somos lo único que tendremos desde el día que nacemos hasta el que fallecemos. De qué serviría que yo dijera que hay que enfocarse en el presente, todo tiene su tiempo y tendrá que vivirlo y con razón podrían responder los dolidos, que su vida ha sufrido un cambio tan radical, perdida emocional y económica, abandono de amigos comunes, responsabilidad aumentada con los hijos, miedo a la soledad. Estoy de acuerdo pero cada presente que te pierdes nunca lo podrás recuperar y no hay mayor fuente de felicidad que vivir en el presente. Esto no quiere decir que nuestras actuales circunstancias externas sean perfectas, la sensación de fluidez aparece cuando comprendemos que la realidad siempre es aquí y el momento siempre es ahora. No en vano, el pasado es un recuerdo y el futuro es pura imaginación.

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