Si te viera Schopenhauer /
SERGIO MARTÍNEZ

En Badajoz es muy habitual escuchar en distintas conversaciones la frase “como ha cambiado Badajoz”. Esta afirmación la puedes escuchar en una conversación con mayores tomando un café, con los amigos del trabajo mientras disfrutas unas cañas o cuando vas de copas con los amigos. Es una realidad asumida por todos los pacenses, la ciudad ha cambiado mucho y la afirmación aporta un matiz positivo por el cambio.

Sin embargo, en Cáceres esos círculos, ambientes y conversaciones la sensación, la frase o la afirmación más común se ciñe a un escueto y preocupante “es Cáceres o Cáceres es así”, que deja intuir un cierto aire de pesimismo y de desgana al ver que la ciudad no evoluciona.

Esta dos formas de ver la ciudad propia, y yo siento pertenencia a las dos, me preocupa. Y no en el aspecto cultural, en el que creo que Cáceres es una ciudad viva y activa. Sino desde una perspectiva global, en la idea de un proyecto de ciudad en la que la urbe como ente vivo evoluciona y genera unas expectativas sociales y económicas a su ciudadanía.

En este sentido Badajoz ha conseguido cambiar su fisonomía en los últimos 15 años a una velocidad distinta a la capital cacereña. Desde que en 1999 abriera El Corte Inglés en el llano de la Plaza de Conquistadores la capital pacense ha evolucionado como ciudad. Valgan estos ejemplos: recuperación de la plaza Alta, y el casco antiguo, rehabilitación de la Alcazaba, peatonalización de la calle Menacho y del Teatro López de Ayala, construcción del Puente Real, apertura del Centro Comercial El Faro, construcción del nuevo Recinto Ferial, Ifeba, del Palacio de Congresos, la Torre de Caja Badajoz o la nueva biblioteca del Estado …etc. Y hablando del presente: adecuación y recuperación de las márgenes del Guadiana, recuperación de El Campillo en el Casco Antiguo, recuperación del Fuerte San Cristóbal o la construcción del Centro Comercial de Leroy Merlin. Estos proyecto y otros más han provocado que sus ciudadanos expresen con asombro “como ha cambiado Badajoz”.

Sin embargo, en Cáceres desde que por la fecha de mayo 1993 abriera sus puertas el Centro Comercial Ruta de la Plata parece haberse quedado parada en el tiempo. Es cierto que la capital cacereña no necesita recuperar su ciudad monumental, pero es que desde que en 2005 cuando se inauguró la Ronda Norte o de las recientes aperturas de los edificios Embarcadero  y Garaje 2.0 (que todavía tienen que demostrar su idoneidad)  no ha acometido ninguna obra pública o privada que refleje signos de evolución en la ciudad. Sino donde están el aeropuerto, el proyecto de recuperación de la Ribera del marco como eje transversal de la ciudad, la Ronda Sur, el Corte Inglés, un recinto de ferias, el Centro Comercial La Calera o el Centro de Ocio del Matadero,  etc.

Es difícil de entender como las dos capitales de provincia extremeñas toman caminos tan diferentes.

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