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¿Qué es la caries?

La caries es una enfermedad infecciosa provocada por reacciones químicas complejas que primero reblandecen y oscurecen los tejidos dentarios, luego forman una cavidad y al final destruyen el diente.

¿Qué se necesita para qué se produzca?
Para su desarrollo deben coexistir tres factores: las bacterias, capaces de producir substancias que destruyen el diente, los azúcares que sirven de alimento a las bacterias y una material blando (placa), capaz de adherirse a la superficie dental.

¿Por qué es importante?
Su importancia viene determinada por su frecuencia: es la enfermedad más común de los humanos: se calcula que sólo tres adultos de cada mil no han tenido nunca caries. Por tanto, la única posibilidad de mantener la salud buco dental es prevenir la enfermedad de forma precoz, antes de que se produzca.

Esta prevención puede realizarse desde 3 puntos:

1-. Control de las bacterias
No hay ningún medicamento (alguien podría pensar en los antibióticos o las vacunas) que erradiquen permanentemente estas bacterias. Sólo podemos, periódicamente, eliminarlas mediante el cepillado, la seda dental, los colutorios y la profilaxis en la clínica dental.

Consejos:
Cepíllese meticulosamente, siguiendo siempre un orden, sin dejar ningún diente, verticalmente, durante tres minutos, después de cada comida: la más importante es la nocturna para evitar que las bacterias actúen mientras dormimos.
Utilice  una vez al día, seda dental. Prescinda de los palillos, que pueden dañar la encía.
Los colutorios (enjuagues) son el complemento ideal del cepillado.
Acuda a su clínica dental para que le adiestren en estas técnicas y le realicen una profilaxis cuando sea necesario.

2-. Control de la dieta
Los azúcares que comemos son el alimento que necesitan las bacterias para producir el ácido que destruye el esmalte.

Consejos:
Evite el azúcar de los alimentos que, como todos sabemos, tienen los caramelos, pasteles, helados, turrones… y también el azúcar “oculto” por la industria alimenticia en refrescos, bollería,… para hacerlos tan sabrosos y deseados por los niños.
Los más peligrosos son los duros, pegajosos y los ingeridos entre comidas y antes de dormir.
Coma frutas, verduras, zumos naturales, ensaladas, leche y sus derivados (naturalmente sin añadirle azúcar). Endulce su café, té… con sacarina o xilitol.

3-. Refuerzo de la superficie dental
Para ello disponemos del flúor y de los selladores. El flúor actúa como un escudo, impidiendo el ataque de los ácidos.

Consejos:
Utilice siempre dentrífico con flúor. Los colutorios de flúor son muy útiles para los niños: Casi todos deben, además de cepillarse, hacer enjuagues hasta los catorce años.
En las clínicas también pueden aplicarle geles o barnices de flúor que actúan prolongadamente. Los selladores evitan el depósito de las bacterias en las fosas y fisuras de las muelas.

Consejo:
Procures que a los niños le coloquen, selladores en todas las muelas definitivas cuando acaban de salir, antes de que puedan iniciar una caries: a partir de los seis o siete años.
En función de las características individuales, su dentista debe valorar cuáles son los métodos más adecuados para cada persona, por lo que se debe acudir regularmente a la revisión dental.
Además, la revisión al detectar los problemas en su fase inicial, permite que los tratamientos sean más manejables.

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