¿Por qué acuestan boca abajo a los pacientes graves de COVID-19?
Personal sanitario totalmente protegido atiende a un paciente ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Infanta Sofía en San Sebastián de los Reyes (Madrid) donde el responsable de la UCI del centro, Ángel González Gallego, ha señalado que "sí el funcionamiento normal de la UVI era de 8 camas, han llegado a tener 40 puestos críticos, cinco veces más de su capacidad", debido a la crisis del Covid-19 en la región. En San Sebastián de los Reyes, Madrid, (España), a 28 de abril de 2020.

Una de las cosas que más llama la atención de las imágenes de las UCI durante la crisis sanitaria del COVID-19, además de lo aparatos y cables para cuidar del paciente, es que estos estén acostados boca abajo. 

La doctora Olga Mediano, neumóloga y coordinadora del área de ventilación y sueño de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) explica que esta postura se ha empleado siempre en las UCI en pacientes con Síndrome de Distrés Respiratorio del Adulto (SDRA). Esta enfermedad consiste en tener una afección pulmonar potencialmente mortal que se impide que llegue el suficiente oxígeno a los pulmones, y por tanto a la sangre.

“Una de las características de la afectación pulmonar del COVID-19 es que produce insuficiencia respiratoria aguda muy grave, con cifras de oxígeno muy bajas, y cualquier maniobra que ayude a mejorar la oxigenación del paciente es bienvenida”, narra la doctora Mediano.

Según detalla, con el SDRA los pulmones sufren una inflamación importante, por la que no se consigue oxigenar al paciente adecuadamente. Por eso, dice que se les coloca boca abajo porque esta posición favorece el intercambio gaseoso, el que se puedan reclutar más alveolos y que estos pasen a ser funcionantes y permitan una mejor oxigenación. “Es una medida fácil aunque tiene cierta complicación porque el paciente está intubado”, explica la neumóloga.

En este sentido, la Sociedad Torácica Americana alerta que síndrome de dificultad respiratoria aguda es un problema “potencialmente mortal” en el que los pulmones están muy lesionados: están totalmente inflamados y, en el tejido pulmonar, los vasos sanguíneos diminutos filtran líquido y los sacos de aire (alveolos) se comprimen o se llenan de líquido, lo que evita que los pulmones funcionen bien.

“Las personas con este problema tendrán dificultad para recibir oxígeno en cantidad suficiente y expulsar el dióxido de carbono del cuerpo, y les faltará el aire. Deben recibir oxígeno adicional y, en general, necesitarán la ayuda de un ventilador mecánico (respirador) para respirar. Con atención médica, muchas personas con el SDRA sobreviven y se recuperan. Sin embargo, aproximadamente el 40 % muere, incluso si ha recibido un tratamiento intensivo”, afirma la sociedad científica.

Esta técnica es muy útil, según recalca la responsable del SEPAR. Tanto es así que se está empleando no sólo en pacientes intubados, sino que también de forma precoz en las Unidades de Cuidados Respiratorios Intermedios o UCRI, unidades que dirigen los neumólogos y donde hay personas que no reciben ventilación mecánica. “De forma generalizada, se está recomendando que pasen el mayor tiempo posible boca abajo, o al menos en decúbito lateral, para favorecer ese reclutamiento alveolar y esa oxigenación”, señala la especialista del Hospital Universitario de Guadalajara.

Sin embargo, suele haber problemas cuando el paciente no está sedado, tal y como relata la neumóloga: “En el paciente sedado es sencillo tenerlo boca abajo, pero en los no sedados no está siendo tan fácil, hay pacientes que no son capaces de ello, pero si se está intentando”.

Técnica segura

Por lo demás, la responsable de SEPAR asegura que se trata de una técnica segura. Además, podría tener efectos protectores sobre los pulmones, según muestran algunos estudios. “Lo que hace es permitirnos que más parte del pulmón sea funcional y mejorar esa relación ventilación-perfusión, que es la función básica del pulmón, el que el aire entre y salga oxigenado, entonces esa función del pulmón con esta posición se favorece”, explica la doctora Mediano.

A pesar de esto, no todo el mundo está de acuerdo con los beneficios de esta técnica cuando es “una medida tan sencilla de realizar”, con cero coste, y cuya efectividad está probada: “Cuando se está delante del paciente, sí que se ve que empieza a saturar mal y no se pueden subir más las cifras del ventilador, se les pone en prono y hay pacientes que mejoran su oxigenación y se les mantiene en esta posición. En caso de que no funcione se les cambia de nuevo”.

Además, durante esta pandemia los expertos se están ayudando mucho de la ecografía torácica, ya que les permite identificar qué lado del pulmón, o cual de los dos pulmones tiene una mayor afectación. De esta manera, se puede recomendar al paciente que esté sobre el lado más afectado, para permitir que el lado sano tenga una mayor función.

“Esto en un paciente sano o con insuficiencia respiratoria leve no hace falta porque tienes cifras de oxígeno que te permiten cualquier posición. Pero en la situación en la que nos estamos encontrando, pacientes con insuficiencias respiratorias tan graves, es como que queremos optimizar al máximo la función pulmonar y el conseguir una saturación óptima en los mismos”, sostiene Mediano.

En concreto, la miembro de la SEPAR señala que la postura boca abajo se consigue por parte de cuatro especialistas. Dice que se ponen dos personas a cada lado, y cuando el paciente está inconsciente, intubado y monitorizado, estas 4 personas enrollan la sábana alrededor del paciente, que esta por debajo, y se le pasa a decúbito lateral, de forma coordinada entre las 4 personas, y de ahí a decúbito prono, teniendo mucho cuidado con todos los sistemas tanto de ventilación, como de monitorización.

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