Si te viera Schopenhauer /
SERGIO MARTÍNEZ

He de reconocer que tenía dudas a la hora de decidir sobre que debería escribir esta semana. Primero pensé en escribir sobre la crisis de Ucrania y el terrible miedo que demuestra el mundo hacia  la figura de Vladimir Putin, pero la verdad es que mis conocimientos de este país son limitados y preferí no meterme en historias. Luego, estuve sopesando en hablar de la entrada torera de José María Del Nido en la cárcel con la gorra del Sevilla puesta como si acabara de  aparcar unos cuantos coches en el parking de la cárcel de Mairena del Alcor. Después, estuve tentado de relatar las andanzas y desventuras de la ex concejala del Ayuntamiento de Cáceres, María Luz Regidor, que antes de dimitir  de su puesto, se despachó bien a gusto en una carta a la alcaldesa en la que denunciaba sentirse ignorada en el equipo de gobierno y ninguneada por la concejala de Asuntos Sociales, Marisa Caldera. Tras un momento de reflexión, decidí desechar estos asuntos y explicar mi viaje a tierras Leonesas para disfrutar del Supernova Indie Weekend, pero rápidamente me di cuenta que mis experiencias de conciertos con bufanda y guantes abrigado hasta el infinito y, que mis paseos por el barrio del Húmedo degustando sopas de ajo, cocidos maragatos, cecina y tapas varias tampoco era tan interesante. Aunque igual la visita a la catedral de León si hubiera merecido la pena narrarla, pero tendrá que ser en otra ocasión.

Decidí ser conservador y hablar de las buenas nuevas que nos había dejado el paro este mes de febrero

Así que tras una pausa, un cigarro en el balcón y un café, decidí ser conservador y hablar de las buenas nuevas que nos había dejado el paro este mes de febrero. Pero es que justo cuando estaba a punto de empezar a desarrollar la columna, me llegó la noticia de que la medalla de Cáceres iba a ser concedida al CEFOT. Y claro, como no iba a relatar tan magna noticia y digna de décadas en blanco y negro, más o menos de lo sesenta en España, cuando dicha institución se inauguró. No sé por qué pero esta noticia me suena casposa. Aunque circunstancias de la vida en la red, en esos momentos, en el caralibro , descubrí la increíble historia de las balanzas fiscales del Gobierno de Extremadura, así que otra vez a cambiar de tema. Y es que el gráfico está muy bien hecho y es muy bonito, pero básicamente habla de la deuda histórica y centra su mensaje en una idea que he oído repetir a Ibarra y a Vara antes y que, ahora, como si la memoria fuera una especie en extinción, se ha apropiado el presidente Monago con ferocidad que ya le gustaría a la SGAE. La máxima es: “tributan las personas y no los territorios”. Más razón que un santo tiene esta afirmación pero explica este sencillo apunte  en esta España de las comunidades carroñeras. Pero bueno, ya que al final no he hablado de nada, voy a marcharme tatareando el estribillo que siempre se clava en mi cabeza cuando voy a un concierto de los Lori Meyeres: “paparapapa, tendría que reconocer que no tengo razón”.


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