El último diente de leche
Víctor M. Jiménez

Campanilla se muere por los besos que Peter le niega.
No comprende que se ha quedado anclado en
Nunca Jamás
y
nunca jamás
conseguirá capturar espumillones de los ojos, por muchos cargueros que crucen el mar de su frente.

Yo un día fui como ella, pero ahora me columpio en un viejo garfio:
así esquivo a los espíritus de los niños perdidos.


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