La bruja Circe

Por todos los que se han ido, por todos los que aún luchan, por todos los que han perdido a los que amaban. Ahora que tanto de los nuestro se marchan, se van de nuestro lado sin nuestra presencia, a ti que estas sufriendo te digo, me duelo contigo, pero no voy a decirte mentiras que no mereces. Da igual si estamos rodeados de gente o solos nadie esta preparado para morir, ni para aceptar la ausencia de los que amamos. Vivimos con la resistencia porque así nos educan y cuando llega el momento de dejar partir a los que amamos estamos desconsolados como niños. Pero no lloramos por los que se van, lloramos por que se nos arrebata la presencia, la ayuda, el amor de quien se va, incluso simplemente la oportunidad de arreglar las cosas. No afrontamos ese momento como una situación feliz, en la que recordar a quien se marcha, para reír con todas sus anécdotas y para amar a esa persona hasta su último segundo. Nos empeñamos en vivir este último momento con negatividad. He aprendido durante mi vida laboral las mil historias de vida, todas ellas llenas de cosas positivas, pero que confluyen en un mismo punto: el dolor, la rabia y la impotencia para afrontar la muerte. No queremos aceptar que llega el momento de la despedida. Y no hay peor respuesta que darte cuenta tarde que te mueres y que ya no tienes tiempo para decir lo que piensas. Quien se va tiene derecho a despedirse, a lamentarse o a enfadarse, pero no a castigar a los que le rodean esclavizándolo con caprichos o aptitudes totalitarias. Todos vamos a morir, la cuestión es como. No te engañes nadie esta preparado, y menos en estos momentos en que muchas veces la persona está en soledad, lejos de los suyos de su amor y su consuelo. Y para los que se quedan es bueno recordar los momentos pasados que nos hicieron felices y lloramos. Llorar nos purifica, sentimos la necesidad de hablar y contar esas cuentas pendientes que no fuimos capaces de decir. Pero si hay algo que nos ayuda en la despedida final es el amor, por nosotros mismos, por quien se va y por la vida. Sin amor no podremos recuperar los recuerdos y sanar.

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