Uso obligatorio de mascarillas en la calle y espacios cerrados si no se asegura distancia mínima
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Historias de Plutón
José A. Secas

“No mires a los ojos de la gente. Me dan miedo. Siempre mienten”. Esto cantaban los Golpes Bajos a principio de los 80 sin saber cómo era la cara de una persona a la que no se ve la sonrisa. German Coppini murió sin conocer esta versión de la “nueva realidad” donde una mascarilla puede cambiar el sentido de una canción. Una lástima. Nos vamos a perder una revisión con el coautor (junto a Teo Cardalda). Seguramente, ese clásico, sería escuchado de nuevo y un Coppini maduro y sabio, echaría la memoria atrás y vería a un joven -casi un niño- temeroso e inseguro; tanto como la sociedad en la que ahora vivimos.

Comparada la humanidad con la vida de un humano, en planos de evolución y consciencia, somos unos críos. La humanidad está empezando a sentir que, en el Universo, estamos -evolutivamente hablando- como las cucarachas del jardín con respecto a nosotros. Nos falta unos cuantos milenios para ponernos a tono con lo que ocurre ahí afuera. Atravesamos el momento de la historia de la humanidad, en el que empezamos a reconocer en qué punto estamos de este proceso, porque ahora, los seres humanos, tenemos el mismo “problema”. Esto nos hace más unidad en tanto en cuanto nos sentimos más iguales.

La nueva realidad es una patada en el culo para que nos miremos con perspectiva y calculemos bien el siguiente paso. Es cosa de todos y especialmente de los que elegimos para que nos gobiernen. Ya somos mayorcitos como para que hagamos que la democracia, “made in old Greece” hace más de dos mil quinientos años, sirva para lo está concebida y aceptada. Estamos comprobando, a estas alturas de la encerrona, que el nivel de educación, consciencia, comunicación y evolución nos debe permitir llevar a cabo el cambio de rumbo que necesita la humanidad y el Planeta Tierra. Tenemos una responsabilidad muy grande al respecto. Lo mejor que podemos hacer es elegir con cabeza a nuestros representantes y velar porque la estructura que sostiene al estado no sea corrompida. Pienso que, definitivamente, debemos posicionar y fortalecer a nuestro sistema de organización colectiva y social frente al poder clásico que ha ostentado el dinero.

Ante el reto de afrontar con sabiduría en siguiente paso evolutivo que se nos presenta, solo existe un camino cierto. Lo sabemos porque lo vienen demostrando y transmitiendo muchos hombres buenos y sabios que han marcado la dirección de nuestro tránsito como seres humanos desde que el mundo es mundo. Igual que un joven que avanza en la vida, dejando atrás las inseguridades, los seres humanos, vamos a levantar la cabeza hacia el futuro con fe y perspectiva y, con confianza en quien nos devuelve la mirada, desterraremos el miedo a mirar a los ojos de la gente.

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