Luis Salaya, alcalde de Cáceres

¿Qué supone para Cáceres ser ‘Ciudad amiga de la infancia’, una ciudades pioneras en este asunto?

Se han cumplido ya diez años y ahora lo afrontamos como un desafío. Por un lado, en nuestro compromiso en los derechos de la infancia, que es uno de los elementos fundamentales que tenemos que cumplir. Por otro, trabajamos en los derechos de ciudadanía, un reto en el que me gusta poner el foco. Nos tomamos muy en serio ‘las cosas de niños’. A pesar de que el Covid nos está frenando un poco en este sentido, nos gusta mucho que vengan niños a hablar de problemas de verdad, a buscar soluciones juntos y a participar de verdad la política para llevar a cabo acciones de participación ciudadana mucho más allá de lo que estamos acostumbrados.

En la línea de lo que dices, el Consejo de Participación de la Infancia de Cáceres es uno de los más antiguos e incluso en este año de Covid se reunieron en el ayuntamiento. ¿Qué aporta a la política y a ti como alcalde?

Nos apoyamos habitualmente en el Consejo de la Infancia. Yo mantengo un par de reuniones con ellos y la concejala aún más, para hablar de problemas que ellos ven, como por ejemplo, los derechos de la infancia. Además, enfocan la pobreza infantil desde muy buena perspectiva. Asimismo, tratan otros temas más livianos como la infraestrucutra.

Tienes que saber que yo siempre les pido algo a cambio, se lo digo a Ángela la presidenta del consejo de la infancia, que es una auténtica lideresa, y es que les preguntamos su opinión por temas que queremos poner nosotros en agenda por dos cosas: primero porque nos interesa su perspectiva porque tienen una conciencia de ciudad muy interesante y porque a veces nos ayudan a entender lo que piensa la gente en la calle. Son colaboradores necesarios y aliados estratégicos, sobre todo en el desarrollo sostenible.

En el periodo del Covid una de sus preocupaciones fue el cuidado de los mayores. De ahí salió un vídeo dr sensibilización sobre el uso de la mascarilla y el distanciamiento social

Ese es el mejor ejemplo de este proyecto. En el peor momento del confinamiento nos pidieron una reunión para transmitir su mensaje: la necesidad de quedarse en casa, la importancia del distanciamiento social para los mayores y por supuesto, ese mensaje de esperanza, que es ver a chavales tan concienciados en un momento tan crítico. Todo el país estaba diciendo “los niños no pueden salir, no pueden ir al parque”, ellos me transmitieron que estaban bien y que estaban preocupados por los mayores.

Ellos saben más que nadie lo que quieren y es cierto que hacer políticas con la infancia sin contar con la infancia ha quedado trasnochada. Esos niños y niñas van a ser líderes en un futuro que van a generar liderazgos muy positivos en su entorno. Si has estado discutiendo sobre la necesidad de un parque, lo vas a respetar mucho más.

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