Carmen Nuñez. Foto: José A. Caso

Hace poco se ha constituido el Consejo de Participación de la Infancia y la Adolescencia de Extremadura (CREPIA). ¿Quiénes forman parte de él y por qué era tan importante su creación?

La composición del CREPIA (Consejo Regional de Participación Infantil) se ha regulado por Decreto en nuestra Comunidad Autónoma y se ha configurado como un órgano heterogéneo en el se incluyen chicos y chicas que ya participaban en los Consejos Locales de Participación Infantil, menores que se encuentran en el sistema de protección o que están representados en el observatorio de la infancia y las familias de Extremadura y que pertenecen a modelos de familias diversas ( diversidad familiar, acogimiento, discapacidad, minorías étnicas…)

La participación infantil supone dar carta de veracidad a las opiniones propuestas e inquietudes de los chicos y las chicas, pero también implica considerarlos desde el momento presente ciudadanos de pleno derecho, con capacidad para diseñar la realidad en la que quieren vivir y cómo quieren que sea su mundo.

Pertenecer a un consejo de participación local o regional, supone además per-se un importantísimo elemento protector, y así lo señala la Ley Orgánica de Protección frente a la Violencia Infantil (LOPIVI). Protege por cuanto sensibiliza, educa en valores, da posibilidad de generar espacios seguros y redes en las que los chicos y chicas pueden expresarse, contar cuál es su realidad y pedir apoyo o ayuda si fuese necesario o saber qué hacer en su caso; puesto que salta las barreras del desconocimiento o el aislamiento.

¿Cuáles son las primeras iniciativas que se quieren llevar a cabo desde este órgano?

A través del Consejo Regional de participación infantil se van a articular las propuestas que los propios chicos y chicas hagan y que serán, mediante sus manifiestos y propuestas escritas, comunicadas al Observatorio de la Infancia, la Asamblea de Extremadura o a las Consejerías, para estudiar la viabilidad de las propuestas que nos hacen y poder hacer realidad sus expectativas. En el último encuentro han abordado cuestiones de muchísimo calado en cuanto a la salud mental, la pobreza infantil, la educación, el medio ambiente o el abordaje de la realidad de los entornos rurales. Muchas de sus conclusiones tienen un análisis en profundidad que fue acompañado con propuestas muy concretas que debemos tomar en consideración.

Esto es un avance, pero siempre se puede seguir avanzando, ¿qué otros pasos se pueden dar en Extremadura para seguir protegiendo los derechos de la infancia?

La realidad de nuestros chicos y chicas ha cambiado enormemente. Los esfuerzos, por tanto, también deben evolucionar y pasar por generar una red de prevención que dé apoyo y certidumbres, seguridad.

Generar un marco normativo que valide cualquier modelo de familia, sensibilizar sobre sus realidades o riesgos y crear espacios seguros, dotarles de oportunidades, serían otras estrategias para abordar.

“Los esfuerzos deben evolucionar y pasar por generar una red de prevención que dé apoyo, certidumbres y seguridad”

En el marco del propio sistema de protección, también debemos tener en cuenta la variación de perfiles que estamos atendiendo para poder dar una respuesta ajustada a sus necesidades reales. Chicos y chicas que proceden de realidades muy duras, de procesos migratorios sin acompañamiento familiar, que generan trastornos de adversidad temprana…; y que precisan de una intervención más individualizada, cualificada y que, sin duda, responderían mejor en modelos de familias de acogida o en entornos más reducidos como viviendas de protección.

Crear espacios seguros significa también estar presente en los entornos en los que suelen desarrollar sus actividades educativas, sociales, culturales… Significa tener las capacidades de crear referentes a su alrededor a los que puedan acudir y, para ello, la propia LOPIVI ya crea dos perfiles muy concretos como delegados de bienestar.

Este año Extremadura suma dos nuevos centros referentes en educación en derechos de infancia, para alcanzar un total de 4 (Trujillo, Don Benito, Navalmoral de la Mata y Moraleja). ¿Qué supone esto para la región?

Sumar localidades a Ciudades Amigas de la Infancia o Centros a la Red de centros referentes bajo la acreditación de UNICEF supone para Extremadura un hito significativo.

Implica que crecemos en concienciación, en implicación y que estamos desarrollando una nueva forma de desarrollar nuestro sistema social y educativo en favor del conocimiento, la protección y promoción de los derechos de la población infantil.

Para Extremadura es un salto cualitativo y sería esencial que, a partir de su conocimiento y difusión, tuviésemos un crecimiento exponencial en estas iniciativas y su reconocimiento por UNICEF.

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