Minimalismos
Vicente Rodríguez Lázaro

El recipiente de la vida humana se vacía a lo largo del camino y expande su influencia en el ambiente que lo acoge.

Todos dejamos huellas con nuestros actos sumados en el largo recorrido por un mundo de contrastes que hay que saber conjugar en los momentos difíciles.

Vertemos nuestras esencias, las desplegamos con ímpetu buscando los resultados más favorables para nosotros y quienes nos rodean.

Al final de la andadura queda vacía la carcasa y el alma enriquecida, si las acciones vertidas han resultado efectivas en otras vasijas cercanas, o lejanas en momentos, procurándoles riquezas en sus vidas complicadas, mitigando sus carencias en los casos de pobreza material o existencial, únicos beneficios que atesoran los espíritus en su marcha hacia el tránsito a una dimensión elevada.

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