Una pandemia, 30 años de carrera, el inestable mundo de la música… y ahora te lanzas a la piscina con un disco en solitario.

¡Porque no sé nadar! Para mí es algo vital. Pueden venir tsunamis, bombas atómicas o pandemias que yo siempre pensaré en la música. Ahora he saltado al ruedo con el toro a metro y medio y no sé ni para donde mirar. Eso sí, estoy muy satisfecho con el resultado aunque no tengo ningún tipo de pretensión.

Además, estoy súper contento de presentarlo en Cáceres y deseando empezar la gira. También te digo que tenemos que estar un poco locos en una sociedad cada vez más cuadriculada ¡A mí me gustan las curvas!

 ¿Cómo ha sido el proceso creativo de GenéSis?

Todo ha sido un proceso creativo en medio de una diálisis y el resultado ha sido un disco muy top con unos excelentes músicos con recorrido musical interesante.

He estado 15 años enfermo y cada año he ido a peor hasta que en el 2017 me trasplantaron. Tenía un disco hecho en 2007 que se paralizó. Ha resultado muy gratificante que otros conceptos musicales, que vienen del 2017, se hayan trasladado al 2020.

Ahora el público se encontrará con un Gene García evolucionado, he abierto más la mente y el concepto de la música. Al final es todo un recorrido desde que en el 92 yo tocaba en la Facultad de Cáceres.

En definitiva, no voy a dejar de cantar después de pasar este trance tan duro. Además, tras pasar por este ‘on the age’, como dicen los americanos y a través de George Harrison descubrí las filosofías orientales que me han parecido bastante interesantes y coherentes. Al fin y al cabo la filosofía, la ciencia y la religión se juntan. Por mi parte, le he perdido todo el respeto al miedo con la filosofía hindú, budista…

 
 
 
 
 
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Total, que GéneSis es el principio de todo.

Tenía que haber sido un renacer, pero es que igual lo de antes no existía. 

Te explico el concepto general de las canciones: todo gira en torno a la muerte, pero es una muerte como metáfora, las canciones son lo real. Queremos cambiar el concepto de lo real, ahora que se sabe menos que nunca qué es lo real. Le he perdido el miedo a pasar al otro lado. El cuerpo físico desaparece pero la energía continúa.

Eres un músico de directo, ¿qué vamos a ver en el escenario?

Musicalmente hablando va a ser una maravilla y la gente no conoce a Gene en ese ámbito. El disco, GéneSis, tiene un nivel internacional interesante y está funcionando muy bien en las plataformas digitales. De hecho, llevamos más de 30.000 escuchas en Spotify.

Por otro lado, quiero resaltar que ahora que todo el mundo graba en casa mientras yo me he ido a un gran estudio con músicos magníficos a grabar el disco.

Mi director artístico y musical ha sido el pianista cubano Víctor Zamora. Asimismo, desde el punto de vista jazzístico en Europa he contado con el brasileño-portugués Cicero Lee y el batería Joel Silva. También tocamos con la Orquesta de Extremadura e incluimos una versión de George Harrison de ‘Isn’t it a pity’.

También colabora un chaval de 19 años, llamado José Luis Kaele, que tiene un nivel increíble y que estará esta tarde en el Gran Teatro.

¿Cómo has trabajado la parte de la puesta en escena y la iluminación?

Es muy jazzística: piano, contrabajo y batería y voz. Estoy más viejo pero sigo estando con las mismas energías que cuando empecé. Ahora muestro todo el aprendizaje y diferentes contextos.

Por otra parte, la puesta en escena es maravillosa gracias a mis técnicos de sonido y luces. El espectáculo está garantizado.

Por desgracia, no ha podido venir la Orquesta de Extremadura por el tema del covid porque no hay espacio, pero estoy deseando tocar con ellos en directo.

El público se va a sorprender de ver a un Gene García real.

Por último, ¿cómo se plantea el futuro con este disco?

Estamos viendo ya cosas para el 2022 en Azores, Madeira, Oporto, Barcelona y también Extremadura, Francia, Italia… Me he rodeado de un equipo interesante para mover el espectáculo aunque las redes sociales me pueden.

Lo que sí te digo es que ganas hay, pero ahora mismo seguimos en la incertidumbre. Hay un arma maravillosa para retraer a la gente, tanto con la pandemia como con todo en general, vivimos en el mundo de Orwell de 1984.

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