Estas dos apelaciones un tanto misteriosas vienen al pelo para proponer una base de reflexión sobre la situación actual, y. sobre todo, para prepararnos para el entorno que nos espera después de que esta crisis termine.

La expresión “cisne negro” fue utilizada, por el filósofo e investigador libanés Nassim Talab en su libro de ese mismo nombre, la propone para englobar en un concepto acontecimientos inesperados de gran magnitud que están fuera de las expectativas normales de la historia. Estos hechos, considerados como atípicos, extremos, tienen a nivel colectivo repercusiones mucho mas importantes que los sucesos regulares. La Pandemia actual del Covid19 se encuentra claramente entre los acontecimientos que podemos calificar como como “cisne negro”.

El otro concepto que deberíamos enlazar con el anterior, es el de la “TRANX- abundancia”, término acuñado por el escritor e inspirador de innovación Chema San Segundo en su periódico-libro editado en plena crisis de 2008, que debía ser de obligada lectura en tiempos de crisis profunda como el actual. Como el mismo define; la “TRANX-abundancia significa un paso hacia una nueva abundancia, hacia un nuevo recurso abundante y aprovechable”. Parte, del carácter transformador y renovador que todo periodo de crisis lleva consigo. Define la historia, como el descenso de un rio en el que vamos haciendo paradas periódicas en entornos que nos parecen los mejores para asentarnos, permanecemos en ellos plácidamente hasta que, antes o después, algún “cisne negro” viene a sacarnos de ese estado de complacencia y arrojarnos nuevamente a la corriente en la que deberemos seguir navegando hacia un nuevo paraje que inicialmente nos resulta desconocido, pero que, poco a poco, se nos irá presentando como una “nueva oportunidad”.

En estos periodos de aislamiento podemos comenzar a entrever estas nuevas oportunidades, si, en lugar de fijarnos solamente a las dificultades del rio, miramos hacia las orillas para otear posibles nuevos destinos. A título de ejemplo podemos ya constatar; cómo se han disparado los contactos y las reuniones virtuales entre personas, hemos descubierto las herramientas para mutualizar los recursos individuales y ponerlos al servicio de un objetivo común. Un ejemplo de esto último lo constituye ese colectivo de varios centenares de extremeños que se han organizado por la red para fabricar con impresoras 3D, “Viseras Extremadura”, y ponerlas a disposición de aquellos que están en la primera línea de lucha contra el virus.

Son muchos los ejemplos que ponen de manifiesto que la realidad que nos espera a la salida del túnel, puede y debe ser diferente a lo que veníamos viviendo, por ejemplo se intuye la necesidad de un cambio de enfoque sobre la Globalización, posiblemente deberá virarse hacia una globalización desde lo próximo, una globalización mas amplia de los conocimiento y los recursos para ponerlos a disposición de toda la población, por contra no serán menos necesarias esa vorágine de los desplazamientos de personas y mercancías de un lado al otro del globo terráqueo. Sería mejor “pensar en global”, pero “actuar en local”, por que, además, los medios actuales nos lo permiten. También nos debería enseñar este “Cisne Negro” que tendríamos que invertir la tendencia de seguir concentrándonos en grandes aglomeraciones humanas, y que la nueva “TRANX-abundancia” nos impulse a retornar a los orígenes humanos de integración con la naturaleza.

Seguro que, aunque ahora nos parezca todo muy negro, la humanidad, en su conjunto, saldrá ganando, para ello debemos saber mirar por encima del muro de los paradigmas que nos atenazan y, aprovechar este parón para prepararnos para navegar hacia esos nuevos parajes donde podremos seguir progresando.

Texto: José Marcelo Muriel

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