De sol a sol. Goyo Tovar.

Dudas de papel
Goyo Tovar

Mario Moreno fue un actor mexicano. En uno de sus papeles escudriña a un trabajador preguntándole por su periodo laboral. El obrero responde orgulloso y pronto para decirle al señor que “trabajo de sol a sol”; respuesta que despierta en el patrono otra pregunta empresarial: “¿… y los días nublados?”

En esta Europa que mostramos tan lejana e incómoda, descuella ahora una especie de inquietud empresarial porque la cordura transparente les exige que muestren por escrito qué hacen las personas que trabajan en su empresa, a qué hora empiezan y cuándo les está permitido empezar a descansar. Es evidente que desde el principio al fin de la jornada, pueden nacer y mudar diversos eventos y necesidades que aseguran una diversidad y discontinuidad de ocupación cotidiana. Quizá sea eso lo que desean argumentar algunos empresarios que dicen encontrar en la norma un cierto grado de confusión, de complicación, de imprecisión. Debe sin duda ser así de embarazoso para cualquier “emprendedor” pues de lo que se trata es de encontrar esos millones de horas extraordinarias que se siguen trabajando y no se cobran… ni se cobrarán. Despedir a un obrero que gana mil quinientos euros al mes y contratar a dos nuevos obreros cobrando la mitad fue la tónica pasada; cosa que ahora incluso se puede proteger con eso de la igualdad contratando a uno y a una.

Los animales nos enseñan que castigar la debilidad garantiza la fortaleza del clan

De cómo se muestran las huestes obreras ante este nuevo ataque escucho poco, incluso en los bares escucho poco… eso sí, escucho el silencio de los sindicatos. El ruido vendrá de ese equipo de 20 periodistas (V4NA) creado por un grupo de empresarios cercanos al primer ministro húngaro desde donde se informa al modo ultraconservador y xenófobo: “La OMS reconoce que los inmigrantes portan enfermedades infecciosas”, es una de sus perlas, muy del gusto del italiano Salvini y de la propaganda afín a Orbán. Estamos ante las elecciones europeas.

Veo un reportaje de cómo las hienas organizan su jerarquía; un miembro joven aspira a subir escalones en la asentada pirámide y los etólogos nos muestran cómo el aspirante no ha sabido elegir el momento apropiado, la misma base tumba la aspiración; los animales nos enseñan que castigar la debilidad garantiza la fortaleza del clan. Pero en estos días dudo yo que el clan sea el colectivo de trabajadoras y trabajadores.

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