Conoce a los ganadores del XXIV Premio de Artes Plásticas El Brocense
Polizón. Ricardo Llopico

La Sala de Arte ‘El Brocense’, situada en la calle San Antón, 17 de Cáceres, está considerada como uno de los referentes en el ámbito del arte contemporáneo en España. Su programación de calidad y coherente con las nuevas tendencias en el mundo de la plástica llenan cada mes Cáceres de vanguardia. 

Ahora, gracias al ya clásico Premio de Artes Plásticas El Brocense organizado por el área de cultura de la Diputación de Cáceres, que ya va por su XXIV edición, la ciudad se inunda de nuevas miradas. En esta ocasión, la llamada generación ‘Milenial’ ha conquistado a un jurado compuesto por Sandra Guimarães, directora del Bombas Gens Centre dÁrt de Valencia; Beatriz Pereira, directora de la Galería que lleva su nombre, y Francisco Tomás Cerezo, técnico de Arte y conservador del MEIAC, que ha otorgado un primer, segundo y dos terceros premios a propuestas de lo más heterogéneas: instalaciones, escultura, performances y dibujo. 

A continuación, vamos a conocer un poco más a los ganadores del certamen

La alquimia de Cyrielle Marchetti:

¿Es una esponja, una piedra pómez, un animal desconocido o un cuerpo extraterrestre? Así, entre los límites se mueve la obra del francés Cyrielle Marchetti, que juega con lo orgánico, lo escultórico y lo abstracto e incluso recuerda al cine de Cronemberg.

Este autor se inspira, tal y como cuenta a Avuelapluma, «en la naturaleza y la geología, en los cuerpos vivos y no vivos. Investigo figurativamente cómo el dinamismo geológico y la morfogénesis se han convertido en una reserva poética capaz de alterar la percepción del tiempo, el espacio y de las acciones humanas, permitiendo la emergencia de un nuevo espacio, al margen de las lógica abstracta de las transiciones económicas». 

 
 
 
 
 
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De ahí, del constante cambio llega la «capacidad de desencadenar una metamorfosis inherente a los seres y materiales terrestres». Por tanto, nos encontramos ante un artista alquimista, pues su obra está más cerca «de la metabolización que a la lógica de la visión o la previsión».

No obstante, bajo esta apariencia de ciencia ficción se esconde una «reflexión sobre las biotecnologías y los nuevos medios interactivos, nos ha ayudado a concebir entidades que tienden un puente entre lo mental y lo somático, que pueden convertirse en un portal desde el que acceder a los impensables cambios que han abierto nuestra era, y el siglo XXI». 

Todo esto, nos lleva a una crítica feroz del discurso capitalista y, a juicio de Marchetti, «sus desastrosas consecuencias». Por eso, este alquimista no busca oro, si no que quiere dar «una nueva forma a la tierra, mediante el gesto de la creación y la magia del horno. Sin embargo, «creo que el arte está marcado por contemporaneidad. Para mí, no se trata de pararse a pensar con el arte sino que la práctica artística debe reflejar el mundo que nos rodea e invitar al público a reflexionar a través de la experiencia sensorial. Por ello, mi trabajo es muy formal y busca sobre todo despertar y a veces perturbar los sentidos del espectador». 

Cabe destacar que se trata de un premio especialmente relevante para Cyrielle Marchetti, pues trabaja con arcilla, un material generalmente relegado a la artesanía y que con este primer premio «me permite dar más visibilidad a mi trabajo y a la cerámica
cerámica contemporánea en general».

El tiempo archivado de Mónica Jorquera 

Entrar en la Sala El Brocense y toparse con bolsas colgadas con tierra bajo el título de ‘El Peso del Tiempo’, perdón por el spoiler, es una broma socarrona donde las haya…
«Esta pieza vio la luz en marzo a raíz de un proyecto en el que estaba trabajando. Me invitaron a inaugurar una sala en Salamanca y pensé en llevar ‘Estudio del espacio-tiempo’, un conjunto de obras que había estrenado anteriormente en Cultur3, una Feria de Arte asturiana», narra la autora de esta obra y ganadora del segundo Premio de la XXIV del Premio Artes Plásticas El Brocense
«La idea, en su día, era acercarme a un concepto abstracto que nunca he llegado a entender del todo. Aunque obtuve resultados plásticos en mi primera aventura, seguí sin acceder a la claridad metafísica de Einstein, por lo que decidí ampliar sin pretensiones mi actividad a un juego en el que se incluyera de manera simultánea el tiempo y el espacio en las cosas que yo conocía». Luego, la artista se acercó al concepto de los relojes de arena, «cuyo tiempo está medido por el espacio». Así, «basándome en su equivalencia, el tiempo aparece en un nuevo formato que lo traslada del campo de la abstracción a lo visual».
 
 
 
 
 
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Además, Jorquera tiene una particular relación con el tiempo porque «funciono a un ritmo más lento que el resto, y encima tengo problemas en su gestión». Por eso, aquí aparece ordenado y archivado por lo que «no sólo satisface la parte estética, sino que me ayuda a percibirlo de otro modo. Las cosas que aparecen etiquetadas en los diferentes paquetes son las que a mí me gustaría ver. En ocasiones, le pregunto a la gente. Si pudieras verlo, ¿qué te apetecería medir a ti? «
 
Pese a que pueda parecer una obra irónica y es cierto que algunas bolsas hablan con humor, también hay cierto poso de «tristeza, curiosidad, melancolía, ternura, estrés y contenidos vergonzosos o violentos». Tanto es así que la artista considera que «el mundo en el que vivo es así y yo soy todo eso sobre lo que pienso. Creo que como ejercicio ha estado bien compartirlo e invitar a la reflexión». Además, no está demás añadir sentido del humor a algo tan elitista como el arte contemporáneo porque es «un componente más de la vida cotidiana. En ocasiones, tenemos la suerte de poder condimentar con él una realidad que a veces se agradece más digerible». 

Los monstruos de Ricardo Llopico

 
Performances, instalaciones, abstracción… y de repente un dibujo que muestra los miedos infantiles: los monstruos debajo de la cama en una obra llamada ‘Polizón’.
 
 «El dibujo es un lenguaje “discreto”, y quizás por eso no tenga el mismo impacto que puedan tener otras disciplinas artísticas», relata Llopico. Sin embargo, prosigue «creo que el dibujo nunca ha dejado de tener presencia en el circuito del arte. Yo lo considero un gesto artístico primario, la base de todas las disciplinas artísticas y para mí supone un una práctica de resistencia: ante la velocidad del mundo, la acción de dibujar requiere su tempo». 

Por eso, ha resultado tan importante este premio para el artista: «me siento muy contento y agradecido de que a ‘El polizón’ se le haya permitido y premiado el acceso sin clandestinidad en este certamen de artes plásticas. 

A la pregunta de que si siguen nuestros miedos anidando debajo de la cama, Llopico responde que tras dos años de pandemia «los miedos podían estar no sólo debajo de la cama, sino en cualquier parte de la casa: en el pomo de la puerta, en un grifo, incluso en un beso». 

 
 
 
 
 
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Así, durante el proceso creativo, «es imprescindible que la temática tenga una estrecha relación con una experiencia personal o una inquietud que me atraviese, pues esto me generará un vínculo para con la obra durante todo el proceso».

Asimismo, como buen dibujante, parte de bocetos y en el caso concreto de ‘El polizón’, su boceto «llevaba meses dando vueltas dentro de una libreta». Y cómo no,» cuando llegó el periodo de confinamiento reinaba una atmósfera mundial de inquietud, miedo, incertidumbre y soledad», el momento idóneo para realizar el dibujo, «cuando precisamente tenía más resonancia emocional. Considero que perseguir este encuentro entre la idea y el contexto genera un magnetismo y fomenta la potencia comunicativa de la obra».

Jorge Gil y la salud mental

En tiempos pandémicos no se hace más que hablar de ciencia pero al cuestión es, ¿sigue estando vigente el oráculo? La respuesta de Jorge Gil es un «sí» rotundo y en este caso metálico con una mano a modo de péndulo. 
«Este trabajo pertenece a un proyecto que hice para una exposición que se titulaba ‘Al otro lado’ en 2019. Este proyecto se centraba en la idea del pensamiento mágico, que es un recurso que los seres humanos hemos utilizado desde el principio de los tiempos, y seguimos recurriendo a él».
Por eso, pese a las gráficas, datos y vacunas «el ser humano cree más en este tipo de cosas (y en otras), de carácter mágico, sobrenatural o esotérico cuanto peor nos va a nosotros o a nuestros seres queridos». Por ello, esta obra reflexiona cómo resurge «nuestra parte más irracional cuando tenemos problemas, enfermedades, una pérdida o simplemente en situaciones que nos producen cierto desasosiego».
 
 
 
 
 
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Asimismo, y con tema candente de la salud mental nos encontramos con que el tercer premio de Artes Plásticas El Brocense reflexiona sobre la depresión. «Hace referencia a la sensación de estar en ese «agujero» en el que, preguntes lo que te preguntes o cuestiones lo que te cuestiones, la respuesta que te das a ti mismo siempre es negativa», detalla Gil.
«También queda en el aire esa idea de falsa elección o de aleatoriedad, aunque en realidad, la respuesta que te ofrece la obra siempre es similar: No, nunca, nada o jamás», concluye. 
 
Para terminar, hay que mencionar que estas cuatro obras pasarán a los fondos de la colección de la Diputación de Cáceres. Además, en la edición XXIV del Premio de Artes Plásticas El Brocense se ha batido un récord de obras presentadas con 1.239 obras, con proyectos artísticos desde varias regiones de España y de distintos países como Argentina, Colombia, Brasil, Marruecos, Portugal, Reino Unido, Suiza o Italia.

Igualmente, destacan los diferentes formatos y estilos que presentan un más que interesante caleidoscopio, formado por pintura o escultura, fotografía y videoarte, pasando por instalaciones, dibujos, grabados, libros de artista y arte textil. Así, gracias al área de cultura de la Diputación de Cáceres, en la Sala de Arte El Brocense se pueden ver las últimas tendencias artísticas a nivel internacional.

 
 

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