La vida secreta de Petra Leduc

Memé Tabares, directora de teatro

¿Cómo surge la idea de llevar a las tablas la biografía de Camille Claudel en ‘La vida secreta de Petra Leduc’?

Lo preparamos el año pasado para el Día Internacional de los Museos. Así que el pasado año me volvieron a proponer el proyecto y optamos por una temática en lugar de una obra. Yo conocía a Camille desde hacía tiempo y sabía de su obra y de su genio. Cuando empecé a indagar sobre ella y sobre otras artistas mi asombro y mi espanto fueron creciendo al confirmar cómo todas las historias de las diferentes creadoras (ya fueran pintoras, escultoras, fotógrafas, poetas, pensadoras, etc) se parecía en cuanto al olvido, la degradación, el robo, el abuso, etc.

No todas acabaron en un manicomio como Camille pero casi el 100% de todas ellas sufrieron antes o después, en mayor o en menor medida la imposición de un patrón de sumisión y dominio que pasaba por el rechazo familiar y social, la pobreza, el abuso, el robo de sus obras… en definitiva, la imposibilidad de dar voz a su creatividad.

¿Cómo ha sido el proceso de documentación y creativo?

La documentación ha sido a través de ensayos, novelas, biografías, epístolas, poemas y artículos sobre las mujeres artistas de todos los tiempos, desde varios siglos antes de Cristo hasta nuestros días. A través de ese trabajó descubrí un patrón clarísimo, de manual casi, que se repetía de manera muy similar (sólo variaban circunstancias anecdóticas más propias de la cultura o de la época) en cientos, miles de mujeres creadoras de todo tipo, que pasa por un elemento inicial común: cuando el padre de familia tolera que la hija ejerza su arte, ésta lo lleva a cabo; o, al menos, inicia el ejercicio de su arte.

Esta premisa inicial del consentimiento paterno no asegura de modo alguno el reconocimiento ni el desarrollo pleno de sus capacidades. Ocurría que se consentía a la niña-jovencita pintar, por ejemplo, siempre que hiciera ‘cositas’ de mujeres como pajaritos, flores… Pero una expresión artística honesta y total no era consentida en modo alguno.

“Petra Leduc es el emblema y voz de esa enorme herida por tanto amor y talento masacrado y desperdiciado”

El proceso creativo consistió en recopilar y estructurar ese patrón y encontrar una protagonista que lo transitara: la escultora Petra Leduc, personaje ficticio que es emblema y voz de esa enorme herida que tenemos todas por tanto amor y talento masacrado y desperdiciado.

Además, en esta obra apenas hay escenografía, una mesa y unas banquetas, para que el peso recaiga en la calidad interpretativa ¿Cómo has trabajado la dirección actoral?

Cierto, el vacío escénico es una opción narrativa que, además de mostrar al actor desnudo frente al público, facilita el movimiento interno de la narración y de los personajes. Es un espacio no condicionado por los elementos escénicos sino por la acción dramática. Aunque la obra arranca con Petra en el manicomio, en realidad, el espacio donde se desarrolla la función no es un espacio físico, sino que tiene lugar en la mente de Petra. Ahí es donde sucede toda la acción de la obra: en los recuerdos, vivencias y emociones del personaje. El manicomio se convierte así en un lugar simbólico en el que encerrar aquello que nos molesta, nos indigna y nos agrede, como ocurre con la familia de Petra cuando decide meterla de por vida en ese lugar.

¿Es ‘La vida secreta de Petra Leduc’ un grito a favor de las mujeres artistas en la historia como han sido Amandine Aurore Lucile Düpin (George Sand), Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero), Charlotte Brontë (Currer Bell) o Caterian Albert i Paradis (Víctor Catalá)’, entre otras?

‘La vida secreta de Petra Leduc’ es un intento de dar voz, a través de su protagonista, a todas estas mujeres que nombras y a tantísimas otras que tuvieron que sufrir el horror de ser ninguneadas, execradas, insultadas, violadas… por el hecho de querer vivir la vida que querían vivir a través de su arte.

Por tanto, ¿el movimiento feminista y fechas como el 8 de marzo siguen siendo necesarias para dejar de lado la invisibilidad de la mujer?

Total y absolutamente. No nos van a dar nada que no nos ganemos. El cambio que nuestra sociedad pide a gritos desde hace décadas será feminista o no será.

Por último, ¿Por qué nadie puede perderse ‘La Vida de Petra Leduc’ en el Gran Teatro?

Hay un amor enorme que el personaje de Petra Leduc desprende y comparte con el público. Es teatro social para la reflexión y el análisis, pero como se hace desde una intensidad emocional tan potente, es como si esa reflexión se hiciera desde un amor y una empatía hacia el sufrimiento de Petra. Hemos visto llorar a hombres de todas las edades ante lo que vivían con Petra y hemos sentido que esa herida se sanaba al compartirla con ellos.


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