Elisa Sánchez Fernández

Siendo de Cáceres de toda la vida, te tengo que preguntar dónde comenzaste a subirte a las tablas.

Empezamos a ensayar en la Casa de Cultura Rodríguez Moñino con Leonardo Eiriz. Estaba también Santi Senso, Samuel Señas, Elena Sánchez Nevado…

Has trabajado con Antonio Banderas o Amenábar, has actuado en varias series de televisión, has hecho mucho teatro… ¿Con qué te quedas?

Cada medio tiene su magia. Yo comparo el trabajo en el cine con una carrera de velocidad. Hay que darlo todo en poco tiempo. La tele es un punto intermedio y el teatro es una carrera de fondo. Una obra dura una hora y media y te puedes confundir pero tienes que seguir. No queda otra.

Para mí, una de las propuestas más interesantes del pasado Festival de Mérida fue ‘Hipólito’. Me gustaría saber cómo fue el proceso para construir un personaje tan complejo como este.

Es un personaje complicado y es muy fácil caer en una mala interpretación del mismo. Ningún clásico ha resistido a la mirada del presente, es decir, los conceptos actuales como feminismo, el socialismo o el fascismo son posteriores a los clásicos. Si lees el pensamiento de Hipólito puedes pensar que es un machista o un misógino, pero en ese momento no existía esa concepción.

Ahora vuelves a casa con Re cordis ¿Qué tiene de especial esta obra?

Es un viaje desde la mente al corazón. Mezcla neurociencia con teatro. Se puede contar el punto de vista de un actor del mundo. El actor tiene la capacidad de ponerse en el lugar de los demás y en este caso no recuerda quién es. Se encarna a él mismo.

“Maltravieso es un paraguas para las compañías que puedan emerger en Cáceres”

Re cordis es una vuelta al corazón. Él personaje viaja hasta su parte más pura. De manera diagonal también supone un viaje para mí como actor. He trabajado el espectáculo con diferentes técnicas de interpretación, desde centros de energía hasta la parte más psicológica… mezcla géneros y estilos de una manera consciente. Es también una investigación actoral.

Entiendo que fundir la neurociencia con el teatro no debe ser tarea fácil ¿Cómo ha sido el proceso de investigación a la par que el creativo?

Participaron en el proyecto dos neuropsicólogos, Lucía Utrera y Julio Bogeart, y una mentora, Sol Garre, que utiliza la neurociencia. Realmente la neurociencia está trabajando cosas que el mundo del teatro lleva haciendo siglos, como por ejemplo el ‘Si mágico’ de Stanislavski ¿Si fueras un asesino cómo te comportarías? Ese mismo juego lo están aplicando los neurocientíficos en otros campos.

La parte de la neurociencia está implícita y trabajada desde el sentido del humor, que es desde donde se accede mejor a un viaje.

Tiene como dos vías de combustión: una corta que tiene que ver con la risa y otra más larga que tiene que ver con lo dramático.

¿Cómo es para un actor salir solo al escenario que además no tiene apenas decorado?

El escenario está vacío. Hay una silla y unas sombras chinescas. El resto del tiempo se trabaja con la imaginación y con las luces.

Todo está puesto al servicio de la imaginación del actor. El personaje es una especie de hotel humano que se está desintegrando. Ese hotel está en la imaginación de los espectadores.

“La parte de la neurociencia está trabajada desde el sentido del humor”

Los neurocientíficos están trabajando precisamente en que tú también termines en crear lo que esta sugiriendo tu imaginación. Esa es una de las propuestas de Re cordis, que el espectador recree en su imaginación lo que está sucediendo. Te aseguro que sucede.

¿Y cómo ha sido eso dirigirse a uno mismo?

Es complejo pero he tenido la ayuda de Mabel del Pozo, que ha codirigido el espectáculo. Hay que estar en muchos frentes y el actor es el menos atendido de todos. Estoy pendiente de un montón de cosas… cuando llevas a cabo un proyecto personal te acabas autoexplotando.

Por último, me gustaría saber cómo ves el panorama de las artes escénicas en Extremadura.

Está mucho mejor que hace unos años. En concreto, en Cáceres ya está la ESAD y es innegable el trabajo que hace Isidro Timón y Amelia de David con Maltravieso. Es un paraguas para las compañías que puedan emerger en la ciudad. También hay que destacar el trabajo de Luis S. Molina.

Está mejor que antes pero no es perfecto y hay que apoyar a la cultura.

Lo que me llama mucho la atención es que se trabaja mucho las artes circenses como Rull Delgado. Hay mucha gente que se forma en circo mezclado con arte dramático. Es algo que no se ve mucho en otras comunidades.


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