Dudas de papel
Goyo Tovar

No suelen salir airosos los gobernantes cuando se someten a las preguntas de la infancia; la clarividencia lógica infantil se aparta de la plomiza corrección política: son dos mundos divergentes por muchas visitas organizadas que se fomenten y por muchos deseos de acercamiento a la inocencia.

Así que el pasado pleno infantil cacereño hizo añicos la quietud otoñal del mundo catovi: la información que salta y sobresalta es que cincuenta mil euros al año se utilizan para comprar bolsitas destinadas a facilitar la recogida de heces de los perros; pero lo agravante es que la señora alcaldesa cuenta a los niños que apenas duran media hora en los cien dispensadores que hay repartidos por la ciudad. También la corporación infantil tuvo la oportunidad de aprender que el año pasado se dispensaron casi dos millones de bolsitas.

Traducidos estos datos a titulares de la prensa, rápidamente se agarra el personal a la Aritmética básica con el fin de aclarar sus dudas; pero se presenta entonces un universo de inquietudes e incomprensiones que quizá puedan ser serenadas en un futuro pleno con ancianos y ancianas.

Ya sabemos que la gratuidad ciega ilumina al menesteroso

Algunos se extrañan de que sean los dispensadores del Paseo de Cánovas los primeros en vaciarse así que de inmediato surgen las interpretaciones: o muchos perros en la zona rica, o muchos pobres en busca de las bolsitas de los ricos.

Ya sabemos que la gratuidad ciega ilumina al menesteroso; también es reciente el caso del acaudalado marroquí que promovió un reparto gratuito de alimentos para reparar en algo la hambruna de la pequeña ciudad de Sidi Bulilam. Se celebró el reparto aprovechando el zoco semanal y la multitud ansiosa provocó un tumulto que ocasionó al menos quince muertos y varios heridos. Aquí, parece que el ágil tumulto diario de las bolsitas para la caca no provocará ni tan siquiera algún rasguño, que bien es sabido que los cristianos celebran los alborotos más silentes que los moros.

Así que más parques caninos y más dispensadores de bolsitas pide el personal, que dice la señora alcaldesa que es una de las solicitudes más compartidas y así se hace constar en las peticiones vecinales incluidas en los presupuestos participativos de 2018.

No sé cómo calificar esta concreta aportación ciudadana a los presupuestos de Cáceres. Siempre con dudas.


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