La caza vuelve al Parque Nacional de Monfragüe (PNM), y con ello el debate y la polémica se hacen de nuevo presente. Hasta el 31 de diciembre se podrá dar muerte en él a un número ilimitado de jabalíes y 891 ciervos (777 hembras y 114 machos, frente a los cero de 2016) lo que equivale, señalan grupos ecologistas, eliminar el 11,4% de los machos y al 13% de las hembras del parque.

Una de las razones esgrimidas por la Administración para permitir estas cifras es la alta tasa de incidencia de tuberculosis en estos ungulados silvestres, pero para diferentes colectivos, como la Sociedad Extremeña de Zoología, “el problema de la tuberculosis no se va a solucionar matando aleatoriamente animales”, y denuncian que este control poblacional disfraza cazas comerciales a base de monterías.

Consideran que “el gran fallo del control” está en permitir la matanza de machos de ciervo y con ello “que se busque matar a los que más cornamenta tienen”, algo que aseguran “atenta contra las leyes de la biología y sólo sirve para empeorar el estado genético de la población, puesto que está demostrado científicamente que son los machos con más cornamenta los mejor adaptados, los más resistentes a enfermedades y más aptos para transmitir sus caracteres a nuevas generaciones”.

Y por ello, que se pueda matar grandes machos les hace pensar que las batidas “tienen un carácter comercial y no biológico ni de ayuda a la mejora de la especie en la zona”; creen que se ha cedido para que las empresas que gestionan cotos hagan monterías rentables, ya que en el PNM “no se pueden organizar cacerías comerciales como tal, pero en las llamadas acciones de control se acaba cobrando por los puestos de tiro”.

Petición conjunta

Esta situación ha llevado a las asociaciones AMUS, Ecologistas en Acción, Ecologistas Extremadura, Fundación Global Nature, SEO Birdlife y la Sociedad Extremeña de Zoología a reclamar a la Consejería de Medio Ambiente y Rural “más vigilancia” en las cacerías dentro del Parque de Monfragüe.

Tras revelar que algunas empresas “empiezan a cebar las manchas” y los días previos “espantan las especies de caza mayor de fincas colindantes a fin de que se concentren en la mancha que se pretende cazar”, han solicitado a la Consejería “que se programen actuaciones de control y vigilancia por los agentes de medio natural” para así “poder evitar estas actuaciones y que, en caso de detectarse, se suspenda la acción, además de imponerse las sanciones pertinentes”.

Y exigen también que durante todas las acciones se vigile que se cumpla lo establecido en el Plan Anual de Acción Selectiva y demás normativas ambientales y cinegéticas, “ya que estas actuaciones ponen en riesgo a muchas especies silvestres, que pueden morir por los disparos o atacadas por perros de las rehalas”.


2 COMENTARIOS

  1. Excelente artículo, cabe recordar que la ley de declaración del Parque Nacional prohibe expresamente la caza comercial, alguien se salta las leyes sistemáticamente, tenéis más información sobre la cuestión en el blog de Ecologistas Extremadura.

  2. Muy bueno el artículo, las monterías se venden pese a que la caza comercial está prohibida por la ley de declaración del Parque Nacional, tenéis enlace a esta ley y muchos más detalles en las páginas del blog de Ecologistas Extremadura de estel enlace

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