Lunes de papel
Emilia Guijarro

Decía el doctor Montes, en una entrevista en 2016, que cuando llegara la hora de su muerte le gustaría ser el protagonista de su decisión. Este defensor de la muerte digna no ha tenido tiempo de hacerlo ni de pensar en ello, el jueves pasado un infarto fulminante le ha arrebatado la vida, a los sesenta y nueve años, cuando iba a una reunión de la Asociación de la Muerte Digna. Montes fue noticia durante mucho tiempo porque fue acusado de la muerte de cuatrocientas personas por sedación, por parte del Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, acusación de la que fue absuelto por la justicia, después de un largo calvario judicial y político.

No hubo piedad para el Dr. Montes y sus colaboradores ni cesaron los ataques en una cacería política sin precedentes. Y es que el tema de la muerte genera mucha controversia y mucha pasión y en aras de las creencias se somete a muchos enfermos a una agonía lenta y dolorosa. Todos recordamos la película Mar adentro, que narra el suicidio de Ramón Sampedro, una persona tetrapléjica que deseaba morir, porque la vida le resultaba insoportable, a la que se le negaba el derecho a morir con dignidad y que acabó haciéndolo de manera dolorosa. Fue tan didáctica esa película que después de su estreno mas del ochenta por ciento de la población española se declaró partidaria de la muerte digna, del testamento vital.

El debate sobre la muerte digna es universal y se da en casi todos los países del mundo

El debate sobre la muerte digna es universal y se da en casi todos los países del mundo. Alguno lo han regulado ya, con la exigencia de que sea pedido por el enfermo de manera inequívoca, y que la causa sea un sufrimiento insoportable tanto psíquico como físico. El doctor Montes fue un defensor de la muerte digna, luchó por ella y ha trabajado contra la intolerancia de los que se empeñan en seguir practicando el “encarnizamiento terapéutico”en los hospitales de nuestro país. Coincide la muerte del doctor Montes con la querella que han interpuesto los hijos de la Responsable de los Registros Vitales de las Palmas contra los médicos del hospital que no han respetado la voluntad de su madre, declarada en su testamento vital y que ha sufrido una tremenda agonía de cuatro días

Vaya por delante mi admiración y respeto por el doctor Montes que dedicó su vida a luchar por una causa justa, convencido también de que el dinero influye en nuestra forma de morir, pues como él decía, con 6000 euros se puede hacer un viaje a Suiza y evitar todos los sufrimientos. Defendió siempre la despenalización de la eutanasia, el acceso a la sedación y a los cuidados paliativos. Lo importante para él era la autonomía personal y la libertad del paciente para gobernar su propia vida.

Me quedo con el testimonio de Carmen Aguelo, que resume el pensamiento de Montes:”ante una posible incapacidad, quiero quitarle esa responsabilidad a mis seres queridos. Dejar el trabajo hecho”.”No somos locos que se quieren suicidar somos personas muy vitalistas que queremos vivir, pero vivir bien, hasta el final”.


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