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Desde mi ventana /
CARMEN HERAS

Hace un par de meses, me llamaron desde un canal televisivo de Castilla León, para preguntarme si quería participar en un programa semanal que presenta distintos lugares de España, a través de las imágenes y la voz de personas de nacimiento castellano leonés asentadas en ellos. Habían seleccionado Cáceres y habían pensado en mi, como alguien que lleva viviendo en ella 41 años y además ha sido alcaldesa de la ciudad.

Acepté y hete aquí que nos paseamos por las zonas más emblemáticas cacereñas de la mano de las cámaras. Era una buena ocasión para enseñar sus bellezas y posibilidades. Además de hablar yo, también lo hicieron otras personas, hombres y mujeres, llegadas aquí tras un trabajo, pero desde la misma región de nacimiento.

No nos pusimos de acuerdo en lo qué decir. Cada uno eligió unos lugares, unos trayectos, unas historias del Cáceres antiguo, del nuevo, del deportivo, del culinario, del por hacer…Tuvimos, como no, a la lluvia de compañera. Llovió mucho, pero entre los paraguas y el agua, entre piedras y campo, entre bullicio y estudio…de la narración total emerge  nuestra cariñosa mirada sobre una tierra que a todos nos acogió. Ahora he visto lo grabado. Hace un par de semanas que el programa televisivo se proyectó para toda Castilla León, así que ya es público. El conductor de la cinta realiza un pequeño repaso histórico y luego nos deja hablar a los interlocutores de forma dinámica y casual. En términos generales puedo decir que me gustó.

La realización de esta pequeña película volvió a recordarme mi llegada a Extremadura, tan joven, cuando el que luego sería mi suegro me tomara bajo su custodia para mostrarme su “país”. Cada domingo nos acercábamos a un lugar digno de conocer. Los pueblos del “cinturón” o de la frontera fueron poco a poco formando parte de mi propia historia natural. Ibamos y veníamos y yo trajinaba cada vez mejor mi propio caleidoscopio, con piezas distintas pero brillantes y únicas, en aquel mi aprender de entonces. A la vuelta, la que luego sería mi suegra nos tenía preparada una gran y gustosa ensaladilla rusa de la que todavía me acuerdo. Cuando escucho las declaraciones de los participantes en la cinta, no puedo menos de resaltar de ellas su cariño y respeto hacia la ciudad. Todos destacan sus cualidades, nadie cita sus defectos, todos se muestran agradecidos a una tierra y una gente acogedora que amablemente nos aceptó.

La realización de esta pequeña película volvió a recordarme mi llegada a Extremadura

Quizá esa sea la moraleja. Que sí se trata de ganar, todos ganamos con la integración. Ahora, en plena discusión pública sobre los emigrantes que “saltan las verjas”, sobre si las expulsiones de España deben hacerse (o no) de una forma u otra, si la normativa es correcta o debe prohibirse…, cuando se defiende (o no) el derecho de todos, también de ellos, a las prestaciones sanitarias, conviene recordar que siempre han existido gentes recién venidas o recién idas…trasvases de población. Y que ello no ha sido necesariamente malo. Por el contrario, la mayoría de las veces ha resultado muy rico y productivo para la cultura e incluso los índices económicos de un lugar. Véase Cataluña o el País Vasco, por ejemplo.

No “me he caído de un guindo” (como se dice comúnmente) al decir esto. Todo es difícil. Lo que se va no crea riqueza en el lugar de origen. Lo que viene, depende de unos mínimos. Está claro que las políticas referidas a la emigración deben ser comprometidas por muchos y que la Unión Europea debiera verlo cada vez más como algo que a todos sus miembros afecta, aunque los emigrantes “ilegales” entren por el sur. De lo que hablo es de la perspectiva en el tiempo, por supuesto.

Pero mientras tanto, les dejó la dirección del reportaje sobre Cáceres citado al principio de este artículo. Por si quieren verlo: http://youtu.be/Neyp8yM5d1U

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