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Extremadura registra 113 artesanos, 63 menos que antes de que se iniciara la crisis.

Más allá de las piedras y los paisajes, la artesanía extremeña representa un legado cultural muy valioso. Un exponente histórico identificador de Extremadura, que hace mucho que ya no se erige como referente económico y que sobrevive gracias al acervo cultural, pese a que la tradición arrastra el peso del cambio de siglo.

En la región establecimientos tradicionales y de nueva creación subsisten a pesar de la crisis. Pero el modelo empresarial de la artesanía extremeña no solo se resiente por los efectos de herida económica, sino que sufre el problema de la transición generacional.

El Registro de Artesanos de Extremadura alberga actualmente un total de 113 profesionales, frente a los 176 que registraba en 2008, antes de que comenzara la crisis económica, según datos aportados a AVP por la Asociación Extremeña para la Promoción de la Artesanía, con sede en Cáceres.

El colectivo explica que la edad media dentro del sector artesano está en los 53 años (de hecho, el 45% supera los 50 años) y que “la mayoría de las bajas se han producido por jubilación”; aunque el segundo motivo del descenso en estos años en el número de artesanos es “la baja en la actividad por la crisis económica”.

La mayoría de las bajas se producen por no existir relevo generacional

Según los datos aportados por el Ejecutivo extremeño, la artesanía extremeña como actividad profesional cuenta con 231 talleres registrados (según los últimos datos del segundo semestre de 2014) y emplea a más de 500 personas en la comunidad autónoma, de las que el 60% son autónomos.

Relevo generacional

La Asociación Extremeña para la Promoción de la Artesanía, fundada en el año 2003, es un colectivo de profesionales de la artesanía en la región, cuyo campo de actuación abarca todos los oficios artesanos, se encarga de la gestión de empresas artesanas, asesoría técnica y la tramitación de subvenciones y convenios.

En este sentido, desde el colectivo señalan que la Diputación Provincial de Cáceres ha aumentado el importe del convenio con la Asociación para la Promoción de la Artesanía, que es anual, y que pasará de 85.000 euros a 100.00 euros en 2015, “para intentar solventar los problemas de relevo generacional que tiene este oficio”, en palabras del diputado del Área de Turismo, Álvaro Arias, “y llevar a cabo un plan de formación para la creación de empleo en el sector artesanal.

Desde el Gobierno de Extremadura también se anunció en 2014 la articulación de una serie de medidas para facilitar el relevo generacional y potenciar el oficio artesano. Ante el envejecimiento de la población artesana, la falta de relevo generacional y el bajo nivel de estudios del colectivo, el plan anunciado por el Ejecutivo regional pretende que la artesanía “pase a ser una actividad empresarial que camine de la mano de la innovación y la incorporación de jóvenes a este oficio milenario”.

La clave de la reactivación del sector pasa por la transmisión de conocimientos relacionados con los trabajos de alfarería y objetos en cobre, ayudas para la creación de empresas por parte de jóvenes artesanos y para la contratación de aprendices en talleres de artesanos. Una serie de ayudas complejas, que no se sabe si llegan demasiado tarde y que buscan propiciar una artesanía sostenible en una economía tambaleante.

Eduardo Villanueva /

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