Trincheras

La magia del iceberg /
VÍCTOR M. JIMÉNEZ

El ejército diezmado se guarece en el campamento. Comen panes mohosos y beben aguas infestas. Los heridos se hacinan en lechos sucios esperando una muerte segura. Las deshiladas banderas aún se mantienen en pie a la entrada de la tienda del General. Los lamentos flotan en el aire. El más veterano, héroe en otros tiempos, cambia sus vendajes. Aprieta los dientes y no permite que el sufrimiento se refleje en su rostro. Anima a los compañeros mientras sueña con las praderas de su tierra natal.

Se oye la voz del vigía. Grita hasta destrozarse la garganta. Las tropas enemigas les vuelven a cercar. Son miles y están bien equipados. Él se incorpora. Le duele cada centímetro de piel. Levanta los brazos y ruge añejas consignas. El General sale de la tienda acompañado de sus oficiales. Se sitúan a la cabeza del triste ejército. El viejo héroe toma posición a la derecha del General. El enemigo forma frente a ellos, sus armas amenazantes recortan el horizonte. Avanzan. Él sabe que no tienen ninguna posibilidad. Solo queda cumplir con el deber y perder hasta la última gota de sangre. Una lágrima invisible se desprende de su mejilla. Por primera vez en su vida tiene miedo. La orden lo arranca de sus pensamientos y con la espada en alto marcha, junto a sus compañeros, al abismo de los libros de historia.

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