Lunes de papel /
EMILIA GUIJARRO

En la Asamblea de Extremadura, en los últimos Plenos, hemos hablado de la Reforma de la ley del aborto, una ley de Rajoy defendida por todo su gobierno. El gobierno va cumpliendo inexorablemente propuestas que había ocultado celosamente. Esta es una de las pocas medidas cumplidas del programa electoral con el que engañó a los españoles.

Rajoy es un especialista en quemar ministros, como si él no fuera más que un invitado en la Moncloa. En el caso de Gallardón, podemos decir que lo ha achicharrado vivo, porque todas las reformas que ha impulsado son de un hondo calado social: ha acabado con la justicia universal, ha impuesto tasas judiciales que alejan de la justicia colectivos que no pueden pagarlas, ha privatizado los Registros —dicen que para favorecer al entorno de Rajoy—, todas ellas medidas de un calado ideológico que devuelve al estado de derecho a los años del franquismo.

Dócilmente Gallardón va haciendo las reformas que le impone su jefe de filas, aunque para ello se inmole en la pira funeraria política

Dócilmente Gallardón va haciendo las reformas que le impone su jefe de filas, aunque para ello se inmole en la pira funeraria política. En el caso del aborto, Gallardón es un convencido tridentino, y a pesar de las críticas, dentro y fuera de su partido, saca pecho pronunciándose a favor de no hacer concesiones ni enmiendas en el trámite parlamentario. Ya se verá lo que pasa, porque incluso el poder judicial acusa de reaccionaria a una ley que nos llevaría a los tiempos oscuros de los abortos clandestinos.

En Extremadura, Monago que sabe que Rajoy es un mal compañero de viaje, quiere cultivar su lado de “rompedor de cristales” confrontando con Gallardón, pidiendo que se retire la ley para buscar el consenso. No quiere salir tiznado de un tema que le incomoda profundamente, porque sabe el rechazo que esta medida provoca en la ciudadanía. Si busca consenso, no tiene que ir muy lejos, ya lo hay con la ley actual, que fue reformada siendo Zapatero Presidente y Ministra de Igualdad Viviana Aído, criticada duramente por haberse atrevido a defender una ley que incluso fue votada por dos diputados de la muy conservadora CIU.

Si busca una ley consensuada dejen la que está en vigor, una ley que cuenta con un apoyo social mayoritario, porque no obliga a nadie pero defiende y protege la libertad de las mujeres. Hasta ahora, con la reforma, el único consenso logrado es el clamor de las mujeres.

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