La bruja Circe

Aunque las reglas y leyes muchas veces nos irritan y coartan nuestros deseos, también nos protegen de nuestra vulnerabilidad.

En los mundos marginales donde las reglas no están escritas y los límites no están definidos hay un terreno abonado para estafadores, sinvergüenzas y ladrones.

Algunos alardean de maestros e incluso tienen seguidores fervientes a los que consiguen manipular. Desconfiado y apartarnos de cualquier maestra, brujo, vidente o lo que sea, que os pida que os entreguéis, que perdáis de vista vuestra lógica o criterios personales, que os pida vuestras joyas o una cantidad desproporcionada de dinero.

Si alguien te dedica su tiempo sea un terapeuta, una tarotista, un reikista o cualquier otro profesional, tiene derecho a una contraprestación por su tiempo, por su lugar de trabajo y la energía invertida en el tratamiento o ritual y eso es bueno, porque no quedas en deuda con ella o el.

Termina tu ritual y tú terapia y termina tu compromiso y vete tranquila.

Pero muchos se valen de la necesidad del que busca un apoyo para crear dependencias y sumisiones, andan con el cuento que te quitan los demonios si les pagas con todos tus recursos tu sumisión física, incluso sexual o amedrentar si abandonas su terapia sea con la enfermedad o con malas energías y eso es estafa, robo, intimidación. Lo mismo que existe terapeutas, asesores, o sanadores geniales y honestos existe esa caterva que pesca en sus alrededores.

Pero la responsabilidad de tu vida es tuya, eres tú quien ha de diferenciar que buscas y que aceptas, eres responsable de lo que aceptas.

Sea en un compromiso amoroso o sea en una terapia o un ritual, primero eres tu, tu criterio y tu seguridad.

¿Irías con el bolso abierto por la calle, darías tu teléfono a un desconocido poniendo a su alcance toda tu información, darías tu identificación bancaria a cualquiera?

Pues cuida tus emociones, cuida con que terapeutas tratas y cuida a quien permites mirar en tus emociones o que ritual pides.

Abre tus ojos una cosa es la inocencia y otra la ingenuidad y falta de criterio.

Si no eres una niña, no actúes como tal.

No actúes buscando sin control quien te dé la razón o te haga un supuesto milagro porque lo vas a encontrar y como no vas a escuchar a quien te informe bien, irás de cara con quién abuse de ti o te estafe.

Cuidado con lo que buscas, no sea que lo encuentres.

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