Plaza-Mayor-de-Cáceres

Hay que ver cómo cambian los criterios con el paso del tiempo, cómo se torna en flexible el axioma que defendíamos como verdad incuestionable. Culpa de los roles y las etiquetas. Esa maldita manía que tenemos los españoles de encasillar nuestro comportamiento, de etiquetar nuestra ideología para cosificarnos. Ese maniqueísmo reduccionista nos impide dialogar abiertamente fuera de lo que se espera de nosotros. Tenemos que mojarnos en política, en fútbol, en las redes sociales… siempre. O blanco o negro. No vale la escala de grises. No puedes ser de derechas y empatizar con la izquierda o viceversa. Elevamos nuestro criterio con la negación del contrario. Un sistema dañino que no nos permite evolucionar como sociedad.

Si hace algunos años alguien hubiera predicho que llegaría un día en el que Extremoduro promoviera el consumo de productos ecológicos hubiéramos esperado impacientes a que la frase desembocara en chiste. Pero no, todo lo contrario, años más tarde el bueno de Robe izará la bandera de la salud alimenticia durante su gira de conciertos. Y lo mismo ocurre con la campaña de carne vacuna 100% extremeña que podemos ver en los anuncios de McDonald´s. Y habrá quien piense que una cosa es que la carne sea oriunda de aquí y otra muy distinta es que sea de calidad. Bueno, tiene su sentido estratégico acudir a dos fenómenos de masas para promocionar distintos aspectos de la vida extremeña. Cambio de estrategia y de concepto. Ejemplo de que demonizar un planteamiento nos puede hacer quedar en entredicho años más tarde. ¿Qué pasó con el IVA? El actual gobierno de Mariano Rajoy tomó la primera subida como punta de lanza de su campaña electoral y, de nuevo años más tarde, poniendo en práctica aquello contra lo que predicaron. Maldita hemeroteca que pone nuestras vergüenzas al aire. Cuidado con lo que defendemos o criticamos que mañana lo veremos desde otro lado. En Cáceres los que criticaron la obra de la Plaza Mayor ahora la disfrutan y asumen que fue una buena actuación. Aviso a navegantes. Los fedatarios de la actualidad vamos contando con tinta prófuga lo efímero del día, pero esa misma tinta guarda el recuerdo que desaparece con las palabras.

Esta semana celebramos los Premios Avuelapluma. Ya vamos por la séptima edición. Un año especial éste pues contamos con una nueva categoría en recuerdo de Juan Guerrero, el fotógrafo que supo retratar como nadie la realidad de esta ciudad. Desde esta edición reconoceremos a un fotógrafo que entienda la vida como él, con una cámara al hombro porque nunca sabes cuándo ni dónde ocurre qué.

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