El uso de las pantallas, las relaciones en las redes sociales y la expansión de la inteligencia artificial plantean nuevos retos en la educación de los adolescentes. Ante este escenario, el programa educativo Modo Bienestar: crecer bien en un mundo digital propone incorporar el bienestar digital al aprendizaje del alumnado de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) durante el curso 2026/2027.
Elaborado por la Dirección General de Innovación e Inclusión Educativa, el documento plantea un recorrido formativo de cuatro años, desde primero hasta cuarto de ESO, con actividades destinadas a mejorar la relación de los estudiantes con la tecnología. El objetivo es que aprendan a utilizarla de forma saludable, autónoma y crítica, sin renunciar a sus posibilidades educativas y sociales.
La propuesta parte de una idea: enseñar competencias digitales no consiste únicamente en aprender a manejar dispositivos, sino también en comprender cómo influyen en los hábitos, las emociones, la atención y las relaciones personales. Por ello, el programa combina el bienestar físico, emocional, social y cognitivo, con especial atención al desarrollo de la autonomía.
De reconocer los hábitos a tomar decisiones propias
La planificación se extiende de octubre a junio y contempla dos sesiones mensuales de una hora por curso. Los contenidos se organizan en torno a temas comunes, pero con actividades adaptadas a la edad y al grado de autonomía del alumnado.
En primero de ESO, el punto de partida será reconocer cómo influye la vida digital en el día a día. Los estudiantes trabajarán cuestiones como el descanso, la postura, las emociones asociadas a los mensajes y la protección de los datos personales. En segundo, el foco estará en la autorregulación: aprender a gestionar las notificaciones, mejorar la concentración y afrontar la presión social o el miedo a quedarse fuera de las experiencias compartidas en internet.

En tercero, las actividades se orientarán hacia el pensamiento crítico. El alumnado analizará cómo funcionan los algoritmos de recomendación, qué factores pueden influir en lo que aparece en sus pantallas y cómo identificar noticias falsas o contenidos manipuladores. En cuarto, el propósito será aplicar esos conocimientos con mayor autonomía y trasladarlos al entorno educativo, mediante propuestas de mejora y acciones de acompañamiento entre iguales.
La progresión busca que los estudiantes pasen de identificar sus propios hábitos a regularlos, comprender los mecanismos que condicionan sus decisiones y actuar de forma responsable.
Inteligencia artificial, privacidad y convivencia
La inteligencia artificial tendrá presencia transversal a lo largo del programa. En lugar de limitarse a explicar sus posibles aplicaciones, las actividades plantean que el alumnado aprenda a distinguir sus utilidades y limitaciones, formular instrucciones adecuadas y comprobar la fiabilidad de las respuestas.
La propuesta también aborda cuestiones relacionadas con la privacidad, la identidad digital y el consentimiento antes de compartir fotografías, vídeos o conversaciones de otras personas. En el ámbito de la convivencia, se trabajarán los malentendidos en los chats, la comunicación respetuosa y las formas de afrontar situaciones de presión o exclusión en los grupos.
Otro de los aspectos previstos es la verificación de información. Los estudiantes deberán contrastar fuentes, revisar evidencias y detectar posibles errores o sesgos en contenidos generados por inteligencia artificial. La finalidad es que puedan aprovechar estas herramientas sin delegar en ellas el razonamiento y el aprendizaje que les corresponde desarrollar.
El planteamiento metodológico prioriza las actividades prácticas, el análisis de situaciones y la elaboración de soluciones aplicables a la vida cotidiana. Además, el documento especifica que ninguna actividad requiere el uso de un teléfono móvil personal.
Participación de las familias y evaluación del aprendizaje
El programa contempla también la implicación de las familias mediante propuestas de conversación sobre los hábitos digitales, revisión de criterios de privacidad y acuerdos sobre el uso de la tecnología durante las vacaciones. En los centros, la coordinación recaería en distintos perfiles educativos, entre ellos tutoría, orientación, coordinación de bienestar y protección y responsables de tecnología educativa.
La evaluación se plantea mediante cuestionarios iniciales y finales, observaciones, autoevaluaciones y trabajos elaborados por los estudiantes. Entre los aspectos que se propone valorar figuran la capacidad para reconocer los propios hábitos, aplicar estrategias de regulación, proteger la privacidad, resolver conflictos de forma respetuosa y contrastar información procedente de sistemas de inteligencia artificial.
Al finalizar cada curso, el alumnado deberá presentar un trabajo que reúna los aprendizajes adquiridos. Estos retos evolucionan desde un mapa personal de hábitos digitales saludables en primero de ESO hasta propuestas de mentoría y acompañamiento en cuarto.
De este modo, Modo Bienestar plantea abordar la educación digital como un aprendizaje continuado, en el que el uso de la tecnología se acompañe de herramientas para comprender sus efectos, tomar decisiones informadas y mantener relaciones saludables tanto dentro como fuera de internet.
![]()





























This site uses Titan Security to reduce spam. Learn how your comment data is processed .