CHIMO-BAYO9

Autor de hits emblemáticos en los 90 como “La Tía Enriqueta” y “Así me gusta a mí”, el dj que triunfó hace 20 años en la Ruta del Bakalao sigue sin parar, pisando frenéticamente los escenarios fuera y dentro de nuestro país. Sus frases trascendentales están a la altura de sus composiciones musicales. Polifacético, acaba de participar en la webserie “Cabanyal Z”, donde Arturo Valls da vida a una cabeza desmembrada en manos de un científico loco llamado Chimo Bayo.

¿Qué expectativas tienes con Horteralia?

Bueno, el festival no lo conocía hasta este año. Pero luego he investigado y he visto que es un festival muy alternativo que supone el máximo exponente de algo que a mí me encanta y que siempre digo: que lo serio no tiene por qué ser aburrido. Y este festival suena divertido.

¿Creo que este verano has girado bastante?

Sí. Acabo de estar en Cuenca y en Tarragona. Dentro de una semana marcho a Londres. He estado en Perú… No me quejo.

¿Cómo se ve el Chimo Bayo actual comparado con el de la época de la Ruta del Bakalao?

Bueno, pues creo que cada vez lo hago mejor (risas). Ten en cuenta que yo llevo muchos años pinchando por lo que la recopilación de temas de hace tiempo los puedo combinar con otros temas más actuales, entre mis canciones. Es un show muy intenso, en el que nos metemos en una especie de película y viajamos en el tiempo al ritmo de la música. Sobre todo es un show del que se deriva mucha intensidad.

“Después del estigma, la Ruta del Bakalao se ha convertido en cultura de este país”

Así que empiezo las sesiones con una intro espectacular, que no se la puede perder nadie en Horteralia. Y luego estoy todo el tiempo entrando y saliendo de la cabina, pinchando… Al estilo de lo que hacía en Arsenal y El Templo.

¿Qué sensaciones, más que recuerdos, te quedan de aquella época de la Ruta?

En la época de la Ruta la música era más oscura, se hacían unas intros muy especiales, que te hacían bailar y a la vez que se te pusiera la carne de gallina. Entonces la intención en el show es conseguir eso: bailar y transmitir sensaciones, que es lo más importante. Todos viviendo en una especie de película en la que yo quiero meter al público; porque yo vengo del espacio exterior, para hacer que la gente baile. Somos seres extraños que bailamos en un planeta que se extingue: la Tierra.

¿Cómo difiere el público actual del de la Ruta?

Generalmente, no se puede hablar de diferencias. Lo que sí que me gusta cuando actúo frente a miles de personas es observar que hay gente mayor de 50 años, a lado de gente más joven de 20, 30 años… y verlos bailar a todos a la vez. Al final es lo mismo. Porque todo se resume en sensaciones, y da igual la edad que tengas.

¿Consideras que aquella época de la Ruta se estigmatizó de alguna manera?

Sí que se estigmatizó en su momento, pero el tiempo ha borrado ese estigma. Este año ha ocurrido algo muy importante en Valencia, donde se ha expuesto en el Museo de la Ilustración y la Modernidad una expo sobre la Ruta del Bakalao que ha batido el récord de asistencia de toda la historia de este museo (que tiene muchos años) y ha sido la muestra más vista de todos los museos valencianos. Eso quiere decir, que eso es cultura. Por lo que después del estigma, nos hemos convertido en cultura. Porque la cultura es todo lo que vives a tu alrededor y la Ruta del Bakalao ha marcado a tres generaciones.

Esto de ser un hippie techno, ¿cómo lo ves?

Sí, un hippie-techno. Por supuesto que lo era. Porque había muy buen rollo en la Ruta, había mucha armonía, contacto con el público, se compartía casi todo; un aspecto muy hippie, que combinábamos con la electrónica.

El tema de las gafas-luz, ¿cómo surgió?

El hombre que camina en la oscuridad no tiene sombra y yo estaré en la luz, que lo iluminará…

Creo que no lo he entendido muy bien… ¿Esa frase es tuya?

Pero te ha molado, ¿eh? Sí, tengo unas cuantas así.

¿Cuál consideras que es tu actuación más emblemática?

Pues el concierto que di en el Tokyo Dome en 1994. [Chimo Bayo llegó al número 1 en Japón con singles como “Bombas, bombas y “Química”; también en Israel]. Ningún artista español había conseguido llegar a Japón, siendo autor. Iba Julio Iglesias, pero él no es autor. Siendo autor de una música diferente, especial y conseguir ser número 1, para mí fue muy especial. Luego hice una gira y llegué a actuar en Hiroshima cantando “Bombas, bombas”, que esto no se te puede olvidar en la vida. Y luego guardo buen recuerdo de Valencia en los primeros festivales en los que actuábamos y pinchábamos lo que nos daba la gana, techno fuerte que la gente aguantaba sin ningún problema.

“En la Ruta yo era un hippie techno”

También has hecho aportaciones a bandas sonoras de películas…

Sí. Bigas Luna escogió el tema “Extasi, extano” para “Jamón, jamón” porque decía que era un tema que marcaba una época de transición en España, musicalmente hablando. Ahora también he colaborado con una webserie valenciana que se llama “Cabanyal Z”, donde realicé un pequeño papel junto a Arturo Valls. Se trata de un proyecto que surge de gente del Cabanyal que está haciendo cosas culturales para que el barrio tenga relevancia. Se trata de un barrio histórico, que no se puede tirar así como así, para construir edificios.

¿Algo que sugerir a los asistentes a Horteralia 5?

Pues decirles que el 13 de septiembre tienen una cita con el destino y conmigo, para que el recuerdo de esa noche permanezca indeleble.

Eduardo Villanueva/

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