FOTO: ANA ANDÚJAR

¿Cómo empezaste en el mundo de la música?

Pues cuando tenía 15 años me cayó una guitarra en las manos. Me la regaló un amigo de la familia. En aquel momento no me interesaba la música ni en clase, pasaba un poco… Cuando cogí el instrumento me enamoré.

Empezaste en YouTube, ¿cómo crees que influyen las redes sociales a la hora de darse a conocer como artista?

Hoy en día es casi la manera que tenemos de relacionarnos. Esto ha cambiado mucho desde que yo abrí mi canal en YouTube. Antes era algo más excepcional, no consumíamos a diario. Ahora se está disolviendo la línea que separa la vida real de la digital.

“Las letras son una radiografía de mi forma de ver el mundo”

A la hora de darse a conocer es como ir a una plaza con muchísima gente. Va a haber personas que te van a prestar atención pero el problema es que en las redes hay un montón de propuestas. No es ninguna panacea.

En 2014 publicas ‘La Mansión de los espejos’ y ahora vienes a Cáceres a presentar ‘La Caja Negra’ ¿Cómo ha sido tu evolución como artista?

Ha sido notable. A nivel personal ha sido también muy complejo y duro porque voy creciendo como persona y como mujer. A nivel artístico se aprecia una evolución hacia un sonido más crudo y a la vez más valiente. He ido despojándome del maquillaje de querer encauzar mis canciones a un sitio cómodo como pasaba en ‘La mansión de los espejos’.

Ahora yo he tomado las riendas de la producción y los arreglos. Lo he grabado en varias y hasta que no he conseguido el sonido que quería no he parado. Me representa mucho más. No me importa equivocarme porque mi compromiso es con mi arte, con el sonido que me haga sentir cómoda.

¿Qué es lo que vamos a poder ver en la sala Boogaloo?

Pues cantaré los temas de ‘La caja negra’, que son como un manifiesto, además de las del anterior disco. Están siendo conciertos muy especiales, son algo más que una sucesión de canciones.

Me gusta aprovechar los incisos para leer fragmentos de libros que me han inspirado, las reflexiones que acompañan a los temas. Hay interludios que no dejan hueco entre canción y canción…

“La dualidad está en todas las cosas y es una idea troncal sobre la que yo daba vueltas”

Me gusta convertir cada concierto en una una experiencia. Yo salgo al escenario con bajo, batería y guitarra eléctrica y empiezan a pasar una serie de cosas, mensajes, textos e ideas con el público. Se crea un ambiente muy especial.

Un título como ‘La Caja Negra’ augura un gran choque, una colisión. ¿Cómo ha sido el proceso creativo?

En mi caso las canciones siempre vienen antes. Necesitaba encontrar un hilo conductor aunque sea a posteriori. Originalmente, el álbum se iba a llamar ‘Totem’, porque para mí son piezas que construyen un todo. Después de hacer y deshacer el disco varias veces vi que no tenía sentido remover las ruinas. Me venía a la cabeza el concepto de oscuridad y colisión que destruye todo pero algo sobrevive. Es ese algo lo que te da información de lo que ha pasado.

La idea parte de ahí pero luego ha evolucionado a un sitio más metafísico. Las letras son una radiografía de mi forma de ver el mundo y ‘La Caja Negra’ es una llamada a que lo importante no está fuera. La caja no es el continente es el contenido que son las canciones, que son las que se han salvado. Su esencia es la misma porque han sobrevivido al fuego.

En tus canciones hablas sobre la ansiedad o la inestabilidad, algo que forma parte de los hijos de la crisis… ¿Estas negociando la paz con tu alter ego?

Sigo lidiando con él, la verdad. La dualidad está en todas las cosas y es una idea troncal sobre las que yo daba vueltas. No me considero la voz de una generación pero a la vez todos somos voz, especialmente ahora con las redes sociales.

Vivimos constantemente en comunicación con otras voces que también cuentan su realidad. Creo que por eso esta letra conecta tan bien con la gente. Han resultado frescas, han reflexionado y eso es muy reconfortante como artista y como persona.

Por último, eres andaluza y mujer ¿Cómo estas viviendo el auge de la ultraderecha?

Las elecciones fueron un chasco, la verdad.Yo vivo en Algeciras, soy de la Línea y las anteriores elecciones las viví a distancia. No hay que dejarse llevar por el derrotismo y no es buen momento para lamentarse. Hay que confiar también en el sentido común de la gente y desconfiar de la sobreinformación o de lo que sale en Twitter. Creemos que estamos informados y realmente no lo estamos. Lo más sabio a veces es callar, oír y pensar cómo podemos cambiar en algo en lo que no estamos de acuerdo.


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