La bruja Circe

Estos cuatro días de calor, cerrando las luces de la casa para dejar una grata y fresca penumbra que incita a meditar y reflexionar y me trae recuerdos de los a días de mi infancia en los que pasaba las horas de la forzada quietud de la siesta, mirando las tenues imágenes reflejadas boca abajo en la pared por la pequeña rendija de la ventana, no me gustaba nada yo he sido siempre de correr bajo el sol o bajo la luna pero agradezco esa experiencia que me enseñó a visualizar y meditar a entrar en un estado de calma inducido y a disfrutar el silencio

 Y es muy bueno agradecer las experiencias, el aprendizaje. Recuerda que todo problema o situación vino a enseñarnos algo a darnos una lección incluso quizás a liberarte del karma, cuando pasamos por una situación dolorosa, difícil que no queríamos, agradece la lección aprendida.

Sentía en esos momentos de recogimiento que estaba conectada con el universo y me costó mucho tiempo recuperar esa lección de calma, siempre queriendo hacer, lo que los demás esperaban de mi, aprendí

 A no ser adicta a la compañía a ser capaz de ser feliz a solas,

 En lugar de permitir a mi mente derrapar y rumiar supuestos errores o pensando en lo que no fue, aprendí a conectarme con mi lugar interior de calma. Lo que pasó paso y bendito sea porque son escaleras hacia la auto maestría.

 Lo que aprendí es: Lo que se va, tenía que irse. Lo que no funciona, no era para mi. Cada uno de los fracasos son una lección mas.

 Me lo digo a mi misma y te lo digo a ti, mira lo rica que eres, tu corazón late, tus manos se mueven, tu imaginación y creatividad generan cosas geniales, en todos los sentidos, una rica comida o una obra de arte.

Céntrate en ti, en tu calma, camina si quieres el camino junto a otros, pero no te cuelgues de su cuello, aprende a hacerte responsable y disfrutar de tu vida y deja a los otros en paz con ellos mismos.

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